AMLO y Biden inician nueva cooperación / AMLO and Biden launch new cooperation

Análisis por William R. Wynn | TULSA, OK

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se reunió el martes con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el primer encuentro cara a cara entre los líderes norteamericanos desde noviembre del año pasado. Se esperaba que el reencuentro personal ayudara a aliviar las tensiones que han sido palpables desde que López Obrador -o AMLO, como se le llama comúnmente- desairó la invitación de Biden para asistir a la Cumbre de las Américas el mes pasado en Los Ángeles.

Oficialmente, la reunión iba a ser en resumen un encuentro diplomático cortés.

“Los líderes hablaron de sus esfuerzos para abordar los desafíos globales, como la seguridad alimentaria, y discutieron las iniciativas conjuntas de competitividad, como el trabajo que se está llevando a cabo en el diálogo económico de alto nivel entre Estados Unidos y México”, dijo la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, antes de la cumbre bilateral. “También planean discutir sus visiones para América del Norte, la cooperación en materia de migración, los esfuerzos conjuntos de desarrollo en centro américa, la seguridad, el clima y la energía, y los asuntos globales”.

Durante reuniones con la vicepresidenta Kamala Harris y el presidente Biden, AMLO llamó a China “la fábrica del mundo” e instó a EE. UU. a emitir más visas de trabajo para mexicanos, lo que, según él, impulsará las economías de ambas naciones.

Pero bajo el paraguas de las palabras “migración” y “seguridad” se esconden algunos de los temas más polémicos y de mayor trascendencia que afectan a ambas naciones desde hace décadas. A pesar de la reciente victoria de Biden en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que permitirá al presidente estadounidense cumplir su promesa de poner fin a la política de “Permanecer en México” de la era Trump, que dejó a decenas de miles de solicitantes de asilo luchando por sobrevivir en condiciones peligrosas e insalubres al sur de la frontera, los niveles de migración sin precedentes plantean desafíos que no se resolverán con una sola victoria en los tribunales. Esto se puso de manifiesto la semana pasada cuando se descubrió cerca de San Antonio (Texas) un camión abandonado cargado de refugiados de contrabando procedentes de México y centroamérica, con 51 personas muertas en su interior a causa del brutal calor.

La seguridad -tanto al norte como al sur del Río Grande- es otra crisis sin soluciones sencillas. Aunque muchos, tanto en México como en EE.UU., critican el fracaso de AMLO a la hora de cmbatir a los violentos cárteles de la droga de su país, el hecho es que el negocio de la droga allí está financiado en gran medida por un apetito aparentemente insaciable de narcóticos en EE.UU.

Pero no es sólo el tráfico de personas y de drogas que fluye hacia este país desde México lo que Biden y López Obrador deben encontrar una manera de remediar. Los frecuentes ataques mortales contra periodistas, fiscales y ciudadanos mexicanos, que tanto chocan la sensibilidad del estadounidense medio, se llevan a cabo con armas de alto poder que se introducen predominantemente en el sur desde Estados Unidos.

Evidentemente, los problemas que se debatieron son innumerables y están más allá de la capacidad de dos hombres, por muy bien intencionados que sean, para resolverlos por sí mismos. Pero la esperanza que se desprende de la reunión de esta semana en Washington es que las tensiones del pasado se han dejado de lado y que la cooperación significativa entre ambos gobiernos avanzará al más alto nivel.

“Esta es una relación que impacta directamente en la vida diaria de nuestra gente y, a pesar de los titulares exagerados que a veces vemos, usted y yo tenemos una relación sólida y productiva y, diría yo, una sociedad”, dijo Biden. (La Semana)

AMLO and Biden launch new cooperation

Analysis by William R. Wynn | TULSA, OK

Mexican President Andrés Manuel López Obrador met with U.S. President Joe Biden on Tuesday, the first face to face meeting between the North American leaders since November of last year. It was hoped that the personal reunion would help ease tensions that have been palpable since López Obrador – or AMLO, as he is commonly called – snubbed Biden’s invitation to attend the Summit of the Americas last month in Los Angeles.

Officially, the meeting was to be the epitome of polite diplomacy.

“The leaders will discuss their efforts to address global challenges, such as food security, and discuss joint competitiveness initiatives, such as work being undertaken in the U.S.-Mexico High-Level Economic Dialogue,” White House Press Secretary Karine Jean-Pierre said in advance of the bilateral summit. “They also plan to discuss their visions for North America, cooperation on migration, joint development efforts in Central America, security, climate and energy, and global issues.”

During meetings with both Vice President Kamala Harris and President Biden, AMLO called China “the factory of the world” and urged the US to issue more work visas for Mexicans, which he claimed will boost the economies of both nations.

But beneath the umbrella words “migration” and “security” lie some of the most contentious and consequential issues plaguing both nations in decades. Despite recent a win by Biden at the US Supreme Court that will allow the American president to fulfill his vow to end the Trump-era “Remain in Mexico” policy that left tens of thousands of asylum seekers struggling to survive in dangerous and unsanitary conditions south of the border, unprecedented levels of migration pose challenges that will not be solved by one courtroom victory. This was underscored last week when an abandoned truck loaded with smuggled refugees from Mexico and Central America was discovered near San Antonio, Texas with 51 inside dead from the brutal heat.

Security – both north and south of the Rio Grande – is another crisis with no simple solutions. While many both in Mexico and the US criticize AMLO’s failure to bring his country’s violent drug cartels to heel, the fact remains that the drug business there is largely financed by a seemingly insatiable appetite for narcotics in the U.S.

But it isn’t just human and drug trafficking flowing into this country from Mexico that Biden and López Obrador must find a way to remediate. The frequent deadly attacks against Mexican journalists, prosecutors, and citizens that so shock the sensibilities of the average American are carried out with high-powered guns predominantly being smuggled south from the United States.

Obviously the problems discussed were myriad and beyond the abilities of two men, however well intentioned, to solve by themselves. But the hope emerging from this week’s meeting in Washington is that past tensions have now been set aside and that meaningful cooperation between both governments will move forward at the highest level.

“This is a relationship that directly impacts the daily lives of our people and despite the overhyped headlines that we sometimes see, you and I have a strong and productive relationship and, I would argue, a partnership,” Biden said. (La Semana)