Piñatas artesanales para corazones contentos / Handcrafted Piñatas make happy hearts

Piñatas artesanales para corazones contentos

Por Guillermo Rojas y Victoria Lis Marino | Tulsa, OK

En los cumpleaños mexicanos una de las cosas que no puede faltar jamás es “la piñata”, una tradición incomparable que sumerge en jolgorios a grandes y chicos y le da un aire de sorpresa a toda fiesta. Las piñatas son grandes, pero también pueden ser chicas, de colores, de unicornios, de superhéroes y hasta de cocodrilos. Pero lo que no muchos saben es que hacerlas es un arte que lleva trabajo y dedicación, y en Tulsa, Marta Cerna las fabrica para sacar adelante a su familia.

Marta es mamá a tiempo completo y vende piñatas artesanales. Hace 21 años llegó a Estados Unidos, oriunda de Aguas Calientes, y desde que se radicó en Tulsa, 11 años atrás, buscó la manera de emprender haciendo lo que más le gusta, cortar, pegar y pintar cartón. “Me encanta mi trabajo porque la gente se pone muy contenta con lo que hago”, admitió con humildad.

Sus piñatas se realizan exclusivamente por encargo y cuestan entre $30 y $35, dependiendo del tamaño, forma y color. “Llevan tiempo y dedicación, porque se necesitan muchos materiales, el cartón, los cortes, buscar los personajes. En general tardo unas tres horas en armarlas. Algunas son más fáciles, pero hay otras como los dinosaurios o hasta las zapatillas que me llevan más de cinco”, explicó, indicando que se necesita una semana entera para completar el proceso de armado, pintado y secado.

Marta hace todo desde su garaje, su atelier privado desde donde trabaja para ganarse el sustento y poder seguir cuidando a lo que más adora, sus hijos, quienes también suelen darle una mano. “Ahora todos están estudiando, mi hija la más grande antes de entrar a la universidad me ayudaba mucho, ahora si hay demasiado trabajo me ayudan los tres, ¡Hasta mi esposo me corta los cartones!”, reconoció vanagloriando el trabajo familiar.

Las piñatas de Marta son un éxito en la ciudad, y llegar a alcanzarlo no fue sencillo, comenzó repartiendo folletos en la calle y hoy trabaja exclusivamente por recomendación. “El trabajo no es constante, hay semanas buenas en las que vendo hasta veinte y otras en las que vendo una”, dijo con honestidad. Su pequeño negocio la hace sentirse orgullosa y sobre todo honrada, de poder asistir a su esposo para hacer realidad el sueño de ambos: “que todos los hijos terminen la universidad”.

Marta ha cumplido su sueño americano, es una mujer independiente que ama a su familia y más que a nada en el mundo y sabe que no necesita nada más. “Lo importante es estar unido con la familia y la pareja y así salir adelante”, afirmó sobre su éxito.

A todas las mujeres allí afuera, Marta les dice: “Sigan buscando su sueño, no se desanimen, y recuerden que son nuestros hijos los que nos ayudan a mantenernos a flote y a salir adelante”.

Si deseas solicitar tu piñata personalizada no dejes de contactarte con Marta al 918-340-0193. (La Semana)

Marta Cerna

Handcrafted Piñatas make happy hearts

By Guillermo Rojas and Victoria Lis Marino | Tulsa, OK

One of the things impossible to miss on a Mexican birthday party is “the piñata moment,” an unparalleled tradition that brings joy to the young and young at heart, one which provides that extra bit of surprise needed at every party. They can be big or small, colorful or plain, with the form of a superhero, a unicorn, or a crocodile, whatever the theme may be. But what most people don’t know is that making them is a real art that requires hard work and dedication, and here in Tulsa, Marta Cerna handcrafts them to provide for her family.

Marta is a full-time mom, she came to the US from Aguascalientes 21 years ago and since she moved to Tulsa in 2011, she has fought to make a living doing what she loves: cutting, sticking, and painting cardboard. “I love my job because I make people very happy,” she said humbly.

She works from home, making her garage a little atelier where she receives and fulfills the orders. Her piñatas cost between $30 and $35, depending on the shape, size and color. “They take time and lots of materials are required, the cardboard, the cuts, the character. Generally, I need three hours to put them together, but there are some more difficult than others, like dinosaurs or tennis shoes, which take almost five,” she explained, highlighting that a whole week is needed to complete the process of shaping, painting, and drying.

At home she works quietly at the same time she manages to take care of her children, who also help her on busy days. “Now they are all studying, but before she entered university my eldest daughter used to help me a lot. If there is too much work, I ask the three of them to lend a hand. Even my husband cuts cardboard,” said Marta with pride, admitting she adores working with the ones she loves the most.

Marta´s piñatas are well known in Tulsa, but fame was something she achieved by working hard. First, she delivered pamphlets offering her services, and then, one day she started working with fixed clients and recommendations. “Work is a bit itinerant, there are good weeks in which I sell 20 piñatas and bad weeks, with only one,” she recognized, still her small business makes her proud and has allowed her to make her dream come true: sending all her children to university.

Marta has conquered her American dream by becoming an independent woman who loves her family and feels fulfilled with life. “The most important thing is to be in communion with the family and the spouse and keep on looking further,” she said.

To all those women out there trying to succeed Marta advises: “Keep on fighting for your dreams, don’t be discouraged, and remember that our children are the reason why we keep afloat and make it through.”

If you want to order a handcrafted piñata, contact Marta at 918-340-0193. (La Semana)