De mediadores a presos políticos: el duro avance del régimen de Daniel Ortega contra la Iglesia en Nicaragua

Las relaciones entre el clero y el dictador nunca fueron cercanas, pero desde la crisis que se desató en el país en 2018 los integrantes del cuerpo religioso se convirtieron en objeto de ataque y persecución del autócrata

El arresto del obispo nicaragüense Rolando Álvarez es el capítulo más reciente de un último año especialmente convulso para la Iglesia católica de Nicaragua con el régimen del dictador Daniel Ortega, quien ha tildado de “golpistas” y “terroristas” a los jerarcas.

Las tensiones se remontan a abril de 2018 cuando estalló una revuelta popular -originada por unas controvertidas reformas a la seguridad social- calificada como intento de golpe de Estado por Ortega, que las neutralizó a la fuerza.

El pasado 4 de octubre, Ortega inició su campaña de cara a su quinta reelección presidencial -que ganó con sus principales rivales en prisión-, con un discurso centrado en atacar a los obispos que actuaron como mediadores de un diálogo nacional con el que se buscaba una salida pacífica a la crisis que vive el país.

El líder sandinista aseguró que los obispos nicaragüenses, en medio de la revuelta, le dieron un “ultimátum” para que dejara el poder en 24 horas, y luego de ese encuentro, según dijo entonces: “dijimos que teníamos que recuperar la paz, porque en esos días no había paz en Nicaragua, lo que había era terror, y el país estaba paralizado”.

La Policía Nacional y civiles encapuchados y armados, afines al sandinismo, neutralizaron las manifestaciones antigubernamentales, dejando al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 684 y el Gobierno reconoce 200.

De llamarlos “golpistas” y “terroristas” a convertirlos en presos políticos: el avance del régimen de Daniel Ortega contra la Iglesia

Expulsan a nuncio y a 18 monjas

Once días después de ser reelegido sin oposición, Ortega anuló vía decreto la figura de “Decano del Cuerpo Diplomático”, que desde el año 2000 correspondía al Nuncio Apostólico, representante de la Santa Sede.

El 7 de marzo pasado, la Nunciatura Apostólica informó que su representante en Managua, el polaco Waldemar Stanislaw Sommertag, se “ausentó del país”, y que el secretario, Marcel Mbaye Diouf, quedaba al frente, sin aclarar las razones.

Cinco días después, el Vaticano confirmó que el régimen de Ortega había expulsado al nuncio de Nicaragua.

“La Santa Sede ha recibido con sorpresa y dolor la comunicación de que el Gobierno de Nicaragua ha decidido retirar el beneplácito (agrément) a S.E. Mons. Waldemar Stanislaw Sommertag, Nuncio Apostólico en Managua desde 2018, imponiéndole que dejara inmediatamente el País después de notificarle esa medida”, según un comunicado de la Santa Sede.

Antes, un grupo de sacerdotes, entre ellos el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, y Edwin Román, fueron forzados a salir de Nicaragua en 2019 y 2021, respectivamente.

En tanto, el 6 de julio pasado, Nicaragua expulsó del país a 18 monjas de la orden Misioneras de la Caridad, fundada por la Madre Teresa de Calcuta, después de que el Gobierno cerrara su asociación junto con otras organizaciones benéficas y civiles.

Arrestan a sacerdotes

En junio pasado, las autoridades nicaragüenses detuvieron al primero de los siete sacerdotes que guardan prisión hasta el día de hoy.

Se trata de Manuel García, párroco de la iglesia Jesús de Nazareno, en el municipio de Nandaime (suroeste), quien fue enjuiciado y condenado por violencia doméstica en contra de una mujer que pasó de víctima a acusada por no inculpar al religioso.

Los otros presbíteros detenidos son Leonardo Urbina, enjuiciado por el supuesto delito de abuso sexual a una menor; y Óscar Benavidez, a quien de momento no le han formulado cargos.

Además José Luis Díaz, Sadiel Eugarrios, Ramiro Tijerino y Raúl González, todos de la Diócesis de Matagalpa (norte).

La Policía también ha ingresado por la fuerza y allanado una parroquia, impedido a los feligreses recibir la eucaristía dentro del templo y sitiado a otros sacerdotes en sus iglesias.

Igualmente, ha prohibido a la Arquidiócesis de Managua la procesión con la imagen peregrina de la virgen de Fátima.

El caso del obispo Álvarez

La escalada dictatorial contra la Iglesia católica alcanzó al obispo Álvarez, muy crítico de Ortega, quien fue sustraído la madrugada del viernes por agentes policiales de la curia episcopal de la Diócesis de Matagalpa, donde estaba confinado desde hacía 15 días.

Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, se encuentra bajo “resguardo domiciliar” en Managua, según la Policía, que lo acusa de intentar “organizar grupos violentos”, supuestamente “con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”, aunque de momento no han ofrecido pruebas.

El religioso, de 55 años, es el primer obispo arrestado en Nicaragua desde que Ortega retornó al poder en 2007.

Previo a su arresto domiciliario, el régimen sandinista cerró al menos ocho estaciones de radio católicas y sacó de la programación de la televisión por suscripción a tres canales católicos.

“Esta escalada de confrontación de los Ortega-Murillo en contra de la Iglesia en realidad se corresponde con su estrategia de institucionalizar el Estado policial sobre Nicaragua y esto pasa por terminar de silenciar todas las voces críticas o no subordinadas que existen”, según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), un centro de pensamiento integrado por investigadores centroamericanos de distintas disciplinas.

Con información de EFE

From mediators to political prisoners: Daniel Ortega’s regime’s brutal push against the Church in Nicaragua

Relations between the clergy and the dictator have never been close, but since the crisis that broke out in the country in 2018, members of the religious body have become targets of attack and persecution by the autocrat.

Arrest of the Nicaraguan bishop Rolando Alvarez It is the latest chapter of a particularly turbulent past year for the Catholic Church. Nicaragua with the dictatorship Daniel Ortega stigmatizing the leaders as “putschists” and “terrorists”.

Tensions date back to April 2018, when a popular revolt sparked by controversial social security reforms broke out. coup by Ortega, who forcibly neutralized them.

On October 4, Ortega began his campaign for his fifth presidential re-election, which he won along with his jailed rivals. a speech focused on attacking bishops acting as mediators of a national dialogue A peaceful solution to the crisis in the country was sought.

In the midst of the revolt, the Sandinista leader assured him that the Nicaraguan bishops had given him an “ultimatum” to relinquish power within 24 hours, and after this meeting, as he said at the time: “We said we had to restore peace because in those days there was no peace in Nicaragua, there was terror. and the country was paralyzed.”

This National Police and hooded and armed civilians linked to Sandinismo defused anti-government demonstrations and left at least 328 dead. Inter-American Commission on Human Rights (IACHR), although local organizations increase the figure to 684 and the Government recognizes 200.

Nuncio and 18 nuns deported

Eleven days after unopposed re-election, Ortega revoked the figure of “Dean of the Diplomatic Corps” by decree, which corresponds to since 2000 Apostolic Nuncio representative Vatican .

Last March 7, Apostolic Nun reported as a representative. Managua dialect Waldemar Stanislaw Sommertag’s photo. “was not in the country” and the secretary, Marcel Mbaye Diouf remained in the foreground without explaining the reasons.

five days later, The Vatican confirmed that Ortega’s regime had expelled the Nicaraguan nuncio.

“The Pastor is the Apostolic Sister of the Government of Nicaragua since 2018, Msgr. measuring it,” according to a statement from the Vatican.

Previously, a group of priests, including the vice-bishop of Managua, Silvio Baez and Edwin Roman had to leave Nicaragua in 2019 and 2021, respectively.

Meanwhile, on July 6, Nicaragua 18 nuns of the Charitable Missionaries sect founded by Mother Teresa of Calcutta were expelled from the countryAfter the government shut down the association along with other charitable and civic organizations.

Priests were arrested

Last June, Nicaraguan authorities They arrested the first of seven priests who have been imprisoned to date.

about Manuel Garcia parish priest of the church of Jesús de Nazareno, in the municipality nandaime (Southwest) was tried and convicted of domestic violence against a woman who went from being a victim to being accused of not accusing her of religion.

Other priests arrested Leonard Urbina prosecuted for alleged sexual abuse of a minor; and the hitherto uncharged Óscar Benavidez.

Moreover Jose Luis Diaz, Sadiel Eugarrios, Ramiro Tijerino and Raul Gonzalez all from the Diocese of Matagalpa (north).

Police also broke in and raided a congregation, preventing parishioners from receiving Eucharist services inside the temple and besieging other priests in their churches..

Likewise, he forbade the Archdiocese of Managua to conduct a procession with the pilgrim image of the Virgin of Fatima.

Bishop Alvarez case

The escalation of the dictatorship against the Catholic Church reached Bishop Álvarez, who was highly critical of Ortega, who was kidnapped early Friday morning by police officers from the Diocese of Matagalpa, where he was imprisoned for 15 days.

Álvarez, bishop of the Diocese of Matagalpa and apostolic administrator of the Diocese of Estelí, Under “home protection” in Managua According to the police, he accused him of trying to organize violent groups “with the aim of destabilizing the State of Nicaragua and attacking the constitutional authorities”, although they have not presented evidence at this time.

55 year old religious he is the first bishop arrested in Nicaragua since Ortega returned to power in 2007. .

Before house arrest The Sandinista regime shut down at least eight Catholic radio stations and three Catholic channels withdrew from subscription television programs.

“This escalation in Ortega-Murillos’ confrontation with the Church actually corresponds to their strategy of institutionalizing the police state over Nicaragua, and it is by ending silencing any critical or disobedient voices that exist.” The Central American Center for Interdisciplinary Studies (Cetcam) is a think tank made up of Central American researchers from different disciplines.

With information from EFE