Cancún, la otra ruta de los balseros cubanos / Cancun, the other route of the Cuban rafters

En balsas de fabricación casera o en lanchas rápidas, por medio de coyotes o polleros, migrantes cubanos se lanzan al mar para llegar a las playas del Caribe mexicano, como una ruta alterna hacia Estados Unidos. Las desapariciones, extorsiones y el millonario negocio del tráfico de personas forman parte de esta travesía en busca del sueño americano

Lancha rápida de Cuba a Cancún a 13 mil dólares, solo verdaderos interesados. informes al inbox”, se lee en una publicación de Facebook de un grupo de cubanos que tiene como fin obtener ofertas y consejos para abandonar la isla vía marítima.

Mándame un WhatsApp para darte información”, responde el oferente por mensaje directo, a través de un perfil falso. Tras varios filtros, se llega al encargado de llenar la lancha rápida que saldrá desde La Habana con destino al Caribe mexicano.

Nosotros llevamos a la persona a Cancún, estando allá le llaman para que haga el depósito y la recoja”, detalla el hombre.

La Península de Yucatán es, desde hace por lo menos 10 años, una ruta marítima alterna para la tradicional Cuba-Florida (utilizada desde la década de los ochenta). Pero que debido a la explosión migratoria post pandemia en la isla, ha cobrado mayor relevancia.

El estudio “Mar adentro: migrantes y náufragos en el mar”, publicado en diciembre de 2021 por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), identificó por lo menos seis rutas migratorias de Cuba a los estados de Quintana Roo y Yucatán, en el sureste de México, a partir de entrevistas con informantes clave e información de las dependencias públicas. Cancún, Isla Mujeres y Playa del Carmen son las rutas más transitadas, pero también se identificó una hacia la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an, a la altura de Boca Paila, una zona de difícil acceso y con nula vigilancia de las autoridades mexicanas.

Dada la cercanía con Cuba, el fenómeno de la migración por mar en la región tiene al menos 10 años y está ubicado Cancún como el sitio más proliferado de tráfico ilícito”, indica el estudio.

Juan Carlos Narváez Gutiérrez, autor de la publicación e investigador del Centro de Estudios Migratorios, explicó que la migración marítima de Cuba hacia la Península de Yucatán se da de dos formas, principalmente: una, a través de las personas dedicadas al tráfico ilícito, comúnmente denominadas “coyote” o “pollero”. La segunda son salidas por cuenta propia, en embarcaciones rústicas de fabricación casera, usualmente sin motor.

Si bien este fenómeno migratorio no se acerca, en términos cuantitativos, al que se registra en la frontera sur México-Guatemala, existe y tiene sus propias particularidades y riesgos, acotó Narvaez Gutiérrez.

Entre las conclusiones vertidas en el estudio está que se trata de un fenómeno con escasa información incluso entre las autoridades involucradas de ambos países. Esto, apunta el experto, “ha hecho que los crímenes perpetrados por grupos de la delincuencia organizada o redes de tráfico ilícito de migrantes permanezcan impunes”.

El Instituto Nacional de Migración de México no cuenta con estadísticas sobre las personas originarias de Cuba que han ingresado al país vía marítima, según la respuesta que ofreció a la solicitud de información pública para este reportaje. Por su parte, el estudio de la OIM indica que si bien se puede hablar de la migración histórica de “los balseros”, cada vez las embarcaciones de materiales rudimentarios se usan menos.

La Secretaría de Marina de México (Semar) reportó que entre 2015 y junio de 2022 fueron rescatadas en altamar 77 embarcaciones, con 380 personas en total. De la información proporcionada destaca un descenso durante el primer año de pandemia (época de los confinamientos masivos) y un incremento en 2021 y lo que va de 2022.

Isla Mujeres, en Quintana Roo, es la demarcación donde más se han realizado rescates, seguida de Yukalpetén, Yucatán.

La travesía ‘rápida’

Las ofertas para la salida de Cuba son fáciles de ubicar, a pesar de tratarse de una actividad ilícita. El Artículo 347 del Código Penal de la Isla prevé penas de hasta 15 años de cárcel para quien organice o promueva la salida de personas del territorio nacional con destino a terceros países.

Los grupos de WhatsApp y Telegram son otra de las vías para buscar opciones.

CONNECTAS hizo contacto, a través de un caso simulado, con un traficante de personas, cuya función principal es conseguir gente y organizar las salidas desde la isla, en coordinación con otras personas que residen en México. El viaje más próximo estaba lleno, pero habría más salidas, dijo en la llamada realizada el 31 de julio de 2020.

Un día después de esta conversación, el hombre reenvió un audio con indicaciones que le dio su socio radicado en México. La prioridad era la gente con dinero en mano, para no tenerla tanto tiempo encerrada en la casa de seguridad. Por la demanda, le dijo que también había posibilidades de sacar gente cada dos días.

Uno de los puntos de embarque de Cuba a Cancún se encuentra en medio de la reserva natural Sistema Lagunar Chacmochuch, en el área conurbada de Cancún y la zona continental de Isla Mujeres. Ahí llegan una o dos veces a la semana, contó un ex pescador cuya cooperativa fue -según sostuvo- desplazada por un grupo de contrabandistas cubanos.

Hasta hace 10 años, ese punto era el puerto de embarque de las cooperativas de pescadores locales “Chacmochuch” y “Chicozapote”; ahí desembarcaban el producto y, en ocasiones, también lo buscaban los compradores. Sin embargo, desde 2014 el espacio es ocupado por integrantes de la red de tráfico de cubanos, aseguró el afectado. De día, es también ocupado por pescadores furtivos.

La presencia de traficantes cubanos en el área es “un secreto a voces” en el terreno local, conocido tanto por habitantes de las colonias aledañas como por el personal del Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales de Quintana Roo (Ibanqroo), autoridad ambiental encargada de gestionar la reserva.

Los cubanitos son protegidos por la misma policía de Isla Mujeres, ellos los escoltan cuando entran y salen con las lanchas”, aseveró el pescador.

Durante un recorrido de día por el sitio, a las 09:30 de la mañana, una patrulla de la policía municipal llegó hasta ahí, aunque se trata de un lugar alejado de la zona urbana. Se buscó conocer la postura de esa fuerza de seguridad de Isla Mujeres, a través de la dirección de Comunicación Social y en una visita personal a sus instalaciones, pero no fue posible acceder a una entrevista.

Durante el recorrido no se observó mayor actividad: lanchas de pesca comunes y un par de pescadores furtivos. No obstante, entre las embarcaciones destacaban dos de doble motor fuera de borda, escondidas en los manglares. La primera parecía una lancha de pesca convencional, modificada con motores de 150 caballos de fuerza; la segunda, con acabados de lujo, tenía matrícula FL7608PA, proveniente de Florida, Estados Unidos.

En ellas, refirió un acompañante local, trasladan a las personas desde Cuba. La versión tiene sentido: el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha documentado el robo de embarcaciones para ser utilizadas en el tráfico ilícito de cubanos.

Mariel, quien reside en Cancún desde hace 6 años, pisó tierras mexicanas a través de una de estas lanchas rápidas, en un trayecto de aproximadamente 5 horas. No sabe exactamente en qué punto del estado desembarcó, pues señala que fue de madrugada. Tampoco se la nota cómoda al hablar de ello. Su salida fue pactada por sus dos hermanos, que ya residían en Cancún desde 8 años antes, por un costo de 9,500 dólares. “Yo no tuve problemas, he sabido de gente que sí, pero conmigo fue rápido”, agrega.

Sin embargo, no todas las personas corren con la misma suerte. Uno de los casos más emblemáticos es el registrado el 31 de agosto de 2018, cuando elementos de la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) rescataron a 39 migrantes que se encontraban secuestrados y en espera de un probable pago para su liberación. Durante aquel operativo fueron detenidos Irandy Madera Monrabal, Yosnarvi Montaño Serrano, Grendy Rodríguez Ramírez y Losif Julian Laza Gascón, todos de nacionalidad cubana.

Sistema Lagunar Chacmochuch, a 8 kilómetros del centro de Cancún. Uno de los puntos de embarque de lanchas rápidas utilizadas para el tráfico de migrantes desde Cuba. Foto: Paola Chiomante

El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés) también ha seguido la pista de personajes ligados al tráfico de cubanos a ese país y sus conexiones con el Caribe Mexicano. En febrero de 2012 el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) publicó que los cubanoamericanos Yandris Leon Placias y su hermana Yadira Leon Placias, así como Manuel Bernal, Oscar Morera Torres y José A. Fernández, todos con residencia en Florida, fueron acusados formalmente por extorsionar a familiares de migrantes traficados a través de México.

Además, en 2014 salió a la luz la historia del beisbolista de origen cubano Yasiel Puig, ex jugador de los Dodgers, quien confesó haber caído en manos de secuestradores en Isla Mujeres en 2012, durante su intento por llegar a Estados Unidos. El pelotista Leonys Martín Tapanes, actual jugador de los Chiba Lotte Marines, declaró ante la justicia estadounidense una historia similar, pues llegó al país del norte luego de ingresar a México de forma ilegal, a través de Cancún.

El 16 de marzo de 2017 Bartolo Hernández y Julio Estrada, agente y entrenador de béisbol, fueron condenados en Miami, por participar en una conspiración criminal que involucró botes, falsificadores de documentos y transportistas ilícitos, según se lee en el comunicado emitido por el Distrito del Sur de Florida del DOJ. Ahí se detalla que Martín Tapanes fue trasladado a Cancún y posteriormente cruzó a Estados Unidos por la frontera de Texas.

Una versión más amplia del caso publicada por la plataforma de investigación legal Casetext, que utiliza inteligencia artificial para rastrear expedientes, da cuenta de cómo se planeó la salida del beisbolista a Cancún y el secuestro por parte de una red de contrabando que le exigió pagar no solo los 40 mil dólares pactados, sino 2.5 millones más.

Otro antecedente judicial de tráfico de personas en la zona es del 22 de enero de 2020, cuando el DOJ sentenció a 108 meses de prisión al cubano George Ferrer Sánchez, de 46 años, por el contrabando de migrantes de México a Estados Unidos desde Cancún e Isla Mujeres. Según el expediente judicial, desde enero de 2009 y hasta junio de 2015 Ferrer lideró una banda de contrabando de cubanos con operación en Miami y Cancún. Asimismo, dirigió una operación que robó embarcaciones en Florida para luego ser utilizadas para el tráfico de personas.

Tomas Vale Valdivia (“Tomasito”), de 45 años, detenido en junio de 2019 en Isla Mujeres, fue sentenciado a 57 meses de prisión por la misma razón: tráfico ilegal de cubanos desde México a Estados Unidos. Este traficante declaró que, generalmente, se cobraba 10 mil dólares por persona. “Además del contrabando de migrantes, Vale Valdivia traficaba jugadores de béisbol de Cuba a los Estados Unidos. También admitió estar involucrado en una conspiración que robó motores en los Estados Unidos”. Tanto Ferrer Sánchez como Vale Valdivia fueron detenidos como parte del operativo denominado “Operation Sisyphus Task Force”.

Y el 24 de septiembre de 2020, en plena pandemia de la COVID mientras la ruta migratoria estaba cortada por los confinamientos, Reynaldo Márquez Crespo, de 41 años, y Jancer Sergio Ramos Valdés, de 33, fueron acusados de secuestro y extorsión de cubanos, a quienes les hicieron creer que los llevarían a Estados Unidos. En cambio, transportaron a las víctimas en bote a Mérida, Yucatán; las encerraron en una casa y las mantuvieron cautivas a cambio de un rescate.

Balseros: la vida por el sueño

El esposo de Lizeth salió el 25 de octubre de 2021 de Cuba con rumbo a México, en una balsa rústica junto a ocho personas. No sabe exactamente desde qué punto, él era un hombre sigiloso. La embarcación fue auxiliada siete días después a cuatro millas de Isla Mujeres, explica, pero solamente con dos personas a bordo. El dato coincide con el reporte de rescates proporcionado por la Secretaría de Marina de México.

La información con la que cuenta es casi nula, pero continúa buscando a su esposo. ”Yo sé que las esperanzas son pocas por el tiempo transcurrido”, dijo a través de un mensaje de texto.

Tablas de madera, llantas, pedazos de aluminio, botellas de plástico, tubos, todo es útil para armar una balsa para escapar de Cuba. Se construyen en la clandestinidad, pues la fabricación de barcazas, balsas o cualquier estructura flotante está prohibida en la isla, según lo dispuesto por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

No existe en Cuba un registro público sobre cuántas personas han desaparecido en el mar. Los peligros más comunes de aventurarse a hacer una travesía son deshidratación, insolación, filtraciones de agua a la balsa, desvío de la ruta por la fuerza de las corrientes y el asedio de tiburones, de acuerdo con los testimonios recabados.

María salió desde la Isla de la Juventud el 28 de junio de 2016 hacia México, junto con 18 personas. Buscaban seguir por tierra hasta Estados Unidos. “Ese día nos echamos a la mar con la esperanza de comenzar una nueva vida; un futuro mejor. Al cabo de 16 días perdimos el cargador del gps y ahí comenzó nuestra odisea. Pasaron dos días más sin tener ubicación y se acabaron nuestras provisiones de agua y comida, comenzamos a deshidratarnos”, cuenta con notable tristeza.

La desesperación comenzó a invadirlos, pues ningún barco de los que pasaba respondía a las señales de auxilio. Ante la tensión, sus dos hijos y otros dos jóvenes decidieron armar una balsa más liviana con materiales que disponían para ir a buscar ayuda. Los cuatro sabían nadar. Dos días después el grupo fue rescatado por un barco pesquero mexicano, pero de sus hijos no supo más. Aunque la Marina mexicana hizo búsquedas, ni siquiera la balsa apareció.

Luego de ser rescatados, indica, fueron entregados al Instituto Nacional de Migración de México y trasladados a la estación migratoria con sede en el Aeropuerto Internacional de Cancún, para luego ser deportados de vuelta a la Isla.

Costa Este de Isla Mujeres, donde es común el recale de balsas provenientes de Cuba (Foto: Alejandro Castro)

Las autoridades de inmigración fueron desagradables, al punto de burlarse y reírse de nosotros. María ha buscado a sus hijos por todas las vías posibles, pero afirma que en las instancias gubernamentales, tanto mexicanas como cubanas, las puertas se han cerrado. También ha recurrido a las redes sociales. “Yo sé que me tengo que aferrar con uñas y dientes para encontrarlos”, dice con esperanza.

Félix Junior realizó la misma travesía hace más de 15 años, cuando apenas se hablaba de viajar a la Península de Yucatán como una vía alterna, dado que en aquel entonces no era una frontera vigilada. Había intentado ir directamente de Cuba a Florida, en siete ocasiones, sin éxito.

En una embarcación rústica impulsada con un motor de una mezcladora de cemento salieron el 30 de marzo de 2006, desde Playa Cajío. “Mucha gente dice que en el mar la vida es más sabrosa, pero no saben, el mar es bravo, muy peligroso. Fue muy difícil, pasamos muchos sustos, en la noche los tiburones te golpean el bote, las olas muy fuertes cada minuto es como si fuera a ser el último de tu vida”, relata.

Aunque el plan era llegar a Playa del Carmen, la falta de combustible los obligó a desembarcar cerca de la punta norte de Isla Mujeres, casi frente al Ayuntamiento municipal. Al intentar dejar la isla, el grupo con el que viajaba fue capturado por la Secretaría de Marina y posteriormente entregado al Instituto Nacional de Migración.

Luego de tres meses detenidos, consiguieron un permiso para llegar a la frontera norte y cruzar a Estados Unidos.

Félix Junior fue beneficiado por el gobierno estadounidense con el programa ‘Pies seco, pies mojado’, el cual permitía optar por la residencia a todo aquel cubano que llegara al territorio. Dicha política, suprimida en 2017, en su momento fue calificada por el gobierno cubano como “criminal”, al incentivar la migración marítima.

Quintana Roo, segunda opción de estancia

La eliminación del programa ‘Pie seco, pie mojado’ por parte del gobierno estadounidense y la constante demanda de mano de obra en el Caribe Mexicano, debido a la dinámica turística, han vuelto a Quintana Roo una opción de estancia permanente para los cubanos, explica Desireé Meléndez, de Fundación Cisvac, una organización de apoyo migrantes ubicada en Cancún. La activista refiere que no solo llegan vía marítima, también vía aérea, aunque para ello es necesario contar con una visa autorizada por la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

De acuerdo con datos de la Unidad de Política Migratoria de México, entre 2015 y lo que va de 2022 se han expedido 9,239 tarjetas de residencia temporal en Quintana Roo. A la par, otros 953 cubanos fueron deportados desde este territorio.

En Cancún y Playa del Carmen ya hay una comunidad grande de cubanos. Son muy hábiles para el comercio o para trabajar y están haciendo su vida aquí, ya no optan por arriesgarse a ir hasta Estados Unidos”, sostiene Meléndez.

Mariel, quien trabaja en la venta de paquetes turísticos, dice que si bien consideró muchas veces ir a Estados Unidos, las circunstancias y las condiciones familiares la llevaron a quedarse en México. “En Cuba tú tienes que pelear por la comida. Aquí en México si tú trabajas tú comes, sí hay problemas pero no es igual”, asevera ante la pregunta sobre si regresaría a su país.

Ella, como más cubanos, eligen las playas del Caribe mexicano como el destino inmediato de su emigración. Tras la odisea de cruzar el mar en precarias embarcaciones o en las lanchas rápidas de los polleros, buscan comenzar una nueva vida fuera del sistema político y económico de la Isla, con el que no coinciden.

(*El autor es periodista mexicano, miembro de la comunidad periodística latinoamericana #CONNECTASHub).

Por Alejandro Castro

Zona urbana de Cancún (Foto: Paola Chiomante)

Cancun, the other route of the Cuban rafters

In homemade rafts or speedboats, by means of coyotes or smugglers, Cuban migrants take to the sea to reach the beaches of the Mexican Caribbean , as an alternate route to the United States. Disappearances, extortions and the millionaire business of human trafficking are part of this journey in search of the American dream

“Speedboat from Cuba to Cancun at 13 thousand dollars, only real interested. reports to inbox”, reads a Facebook post by a group of Cubans whose purpose is to obtain offers and advice to leave the island by sea.

“Send me a WhatsApp to give you information”, replies the bidder by direct message, through a false profile. After several filters, the person in charge of filling the speedboat that will leave Havana for the Mexican Caribbean is reached.

“We take the person to Cancun, being there they call him to make the deposit and pick it up”, details the man.

The Yucatan PeninsulaIt has been, for at least 10 years, an alternate sea route for the traditional Cuba-Florida route (used since the 1980s). But due to the post-pandemic migratory explosion on the island, it has become more relevant.

The study “Sea inside: migrants and shipwrecked at sea” , published in December 2021 by the International Organization for Migration (IOM), identified at least six migratory routes from Cuba to the states of Quintana Roo and Yucatán, in southeastern Mexico, based on interviews with key informants and information from public agencies. Cancún, Isla Mujeres and Playa del Carmen are the busiest routes, but one was also identified to the Sian Ka’an Biosphere Reserve, near Boca Paila, an area of ​​difficult access and with no vigilance from the Mexican authorities.

“Given the proximity to Cuba, the phenomenon of migration by sea in the region is at least 10 years old and Cancun is located as the most proliferated site of illicit traffic”, indicates the study.

Juan Carlos Narváez Gutiérrez, author of the publication and researcher at the Center for Migratory Studies, explained that maritime migration from Cuba to the Yucatan Peninsula occurs in two main ways: one, through people engaged in illicit trafficking, commonly known as “coyote” or “chicken”. The second is outings on their own, in rustic homemade boats, usually without motor.

Although this migratory phenomenon is not close, in quantitative terms, to the one registered on the southern Mexico-Guatemala border, it exists and has its own peculiarities and risks, Narvaez Gutiérrez noted.

Among the conclusions drawn from the study is that it is a phenomenon with little information, even among the authorities involved in both countries. This, the expert points out, “has meant that crimes perpetrated by organized crime groups or migrant smuggling networks remain unpunished”.

The National Migration Institute of Mexico does not have statistics on people from Cuba who have entered the country by sea, according to the response it offered to the request for public information for this report. For its part, the IOM study indicates that although one can speak of the historical migration of “the rafters”, boats made of rudimentary materials are used less and less.

The Mexican Secretary of the Navy (Semar) reported that between 2015 and June 2022, 77 vessels were rescued at sea, with a total of 380 people. From the information provided, a decrease stands out during the first year of the pandemic (time of massive confinements) and an increase in 2021 and so far in 2022.

Isla Mujeres, in Quintana Roo , is the demarcation where the most rescues have been carried out, followed by Yukalpetén, Yucatán.

The ‘fast’ crossing

The offers to leave Cuba are easy to locate, despite being an illegal activity. Article 347 of the Island’s Penal Code provides for sentences of up to 15 years in prison for anyone who organizes or promotes the departure of people from the national territory to third countries.

Groups of WhatsApp and Telegram are another way to search for options.

A day after this conversation, the man forwarded an audio with instructions given by his partner based in Mexico. The priority was people with money in hand, so as not to have them locked up in the safe house for so long. Due to the demand, he told her that there were also possibilities to take people out every two days.

One ​​of the shipping points from Cuba to Cancun is in the middle of the nature reserve Lagunar Chacmochuch System, in the greater Cancun area and the mainland of Isla Mujeres. They arrive there once or twice a week, said a former fisherman whose cooperative was -he said- displaced by a group of Cuban smugglers.

Until 10 years ago, that point was the embarkation port of the local fishermen’s cooperatives “Chacmochuch” and “Chicozapote”; there they unloaded the product and, sometimes, the buyers also looked for it. However, since 2014 the space has been occupied by members of the Cuban trafficking network, said the person affected. By day, it is also occupied by poachers.

The presence of Cuban traffickers in the area is “an open secret” in the local area, known both by inhabitants of the surrounding neighborhoods and by the staff of the Institute of Biodiversity and Natural Areas of Quintana Roo (Ibanqroo), the environmental authority in charge of managing the reserve.

“Cubanitos are protected by the same Isla Mujeres police, they escort them when they enter and leave with the boats”, asserted the fisherman.

During a day tour of the site, at 09:30 in the morning, a municipal police patrol arrived there, although it is a place far from the urban area. An attempt was made to find out the position of the Isla Mujeres security force, through the Social Communication department and in a personal visit to its facilities, but it was not possible to access an interview.

During the tour no major activity was observed: common fishing boats and a couple of poachers. However, among the boats, two with double outboard motors stood out, hidden in the mangroves. The first looked like a conventional fishing boat, modified with 150-horsepower engines; the second, with luxury finishes, had license plate FL7608PA, from Florida, United States.

In them, said a local companion, they transfer people from Cuba. The version makes sense: the United States Department of Justice has documented the theft of vessels to be used in the illicit trafficking of Cubans.

Mariel, who has lived in Cancun for 6 years, set foot on Mexican lands through one of these speedboats, in a journey of approximately 5 hours. He does not know exactly where in the state she landed, as he points out that it was at dawn. She doesn’t feel comfortable talking about it either. Her departure was agreed by her two brothers, who had already lived in Cancun for 8 years before, for a cost of 9,500 dollars. “I didn’t have any problems, I’ve heard of people who did, but with me it was fast,” she adds.

However, not all people have the same fate. One of the most emblematic cases is the one registered on August 31, 2018, when elements of the Attorney General’s Office (PGR) and the Secretary of the Mexican Navy (Semar) rescued 39 migrants who were kidnapped and waiting. of a probable payment for his release. During that operation, Irandy Madera Monrabal, Yosnarvi Montaño Serrano, Grendy Rodríguez Ramírez and Losif Julian Laza Gascón, all Cuban nationals, were arrested.

The United States Department of Justice ( DOJ, for its acronym in English) has also followed the trail of characters linked to the trafficking of Cubans to that country and their connections with the Mexican Caribbean. In February 2012, the United States Federal Bureau of Investigation (FBI) published that Cuban-Americans Yandris Leon Placias and his sister Yadira Leon Placias, as well as Manuel Bernal, Oscar Morera Torres and José A. Fernández, all residing in Florida, were formally accused of extorting relatives of migrants smuggled through Mexico.

Furthermore, in 2014 the story of Cuban-born baseball player Yasiel Puig came to light. , former Dodgers player, who confessed to having fallen into the hands of kidnappers in Isla Mujeres in 2012, during his attempt to reach the United States. The player Leonys Martín Tapanes, current player of the Chiba Lotte Marines, declared a similar story before the US justice, since he arrived in the northern country after entering Mexico illegally, through Cancun.

On March 16, 2017 Bartolo Hernández and Julio Estrada, agent and baseball coach, were sentenced in Miami, for participating in a criminal conspiracy involving boats, document forgers and illicit carriers, according to the statement issued by the DOJ’s Southern District of Florida. There it is detailed that Martín Tapanes was transferred to Cancún and later crossed into the United States through the Texas border.

A broader version of the case published by the legal research platform casetext, which uses artificial intelligence to track files, gives an account of how the baseball player’s departure to Cancun was planned and the kidnapping by a smuggling network that required him to pay not only the agreed 40 thousand dollars, but 2.5 million more.

Another judicial record of human trafficking in the area dates back to January 22, 2020, when the DOJ sentenced 46-year-old Cuban George Ferrer Sánchez to 108 months in prison< /b>, for the smuggling of migrants from Mexico to the United States from Cancun and Isla Mujeres. According to the court file, from January 2009 to June 2015, Ferrer led a Cuban smuggling gang with operations in Miami and Cancun. He also led an operation that stole boats in Florida to later be used for human trafficking.

Tomas Vale Valdivia (“Tomasito”), 45, arrested in June 2019 on Isla Mujeres, was sentenced to 57 months in prison for the same reason: illegal trafficking of Cubans from Mexico to the United States. This trafficker stated that, generally, he charged $10,000 per person. “In addition to migrant smuggling, Vale Valdivia was trafficking baseball players from Cuba to the United States. He also admitted to being involved in a conspiracy that stole engines in the United States.” Both Ferrer Sánchez and Vale Valdivia were arrested as part of the operation called “Operation Sisyphus Task Force”.

And on September 24, 2020, in the midst of the pandemic of COVID while the migratory route was cut off by the lockdowns, Reynaldo Márquez Crespo, 41, and Jancer Sergio Ramos Valdés, 33, were accused of kidnapping and extorting Cubans, who were led to believe that they would be taken to the United States. Instead, they transported the victims by boat to Mérida, Yucatán; they were locked in a house and held captive for ransom.

Lizeth’s husband left Cuba on October 25, 2021 for Mexico, on a rustic raft with eight people. He doesn’t know exactly from what point, he was a stealthy man. The boat was helped seven days later four miles from Isla Mujeres, he explains, but with only two people on board. The data coincides with the rescue report provided by the Mexican Secretary of the Navy.

The information she has is almost nil, but she continues looking for her husband. “I know that hopes are low because of the time that has elapsed,” she said via text message.

Wooden boards, tires, pieces of aluminum, plastic bottles, tubes, everything is useful to build a raft to escape from Cuba. They are built clandestinely, since the manufacture of barges, rafts or any floating structure is prohibited on the island, according to the provisions of the Ministry of Labor and Social Security.

There is no public registry in Cuba on how many people have disappeared at sea. The most common dangers of venturing to make a journey are dehydration, sunstroke, water seepage into the raft, deviation from the route due to the force of the currents and the attack of sharks, according to the testimonies collected.

María left Isla de la Juventud on June 28, 2016 for Mexico, along with 18 people. They sought to continue overland to the United States. “That day we went to sea with the hope of starting a new life; A better future. After 16 days we lost the GPS charger and that’s where our odyssey began. Two more days passed without having a location and our supplies of water and food ran out, we began to dehydrate, “she tells her with notable sadness.

Desperation began to invade them, because none of the boats that passed responded to the distress signals. Faced with the tension, his two sons and two other young people decided to build a lighter raft with materials they had available to go find help. All four knew how to swim. Two days later the group was rescued by a Mexican fishing boat, but they never heard from their children. Although the Mexican Navy did search, not even the raft turned up.

After being rescued, he indicates, they were handed over to the National Migration Institute of Mexico and transferred to the immigration station based at the Cancun International Airport, to later be deported back to the Island.

Immigration authorities were rude, to the point of mocking and laughing at us. María has searched for her children by all possible means, but she affirms that in the governmental instances, both Mexican and Cuban, the doors have been closed. She has also taken to social media. “I know I have to cling tooth and nail to find them,” he says hopefully.

Félix Junior made the same journey more than 15 years ago, when there was hardly any talk of traveling to the Yucatan Peninsula as an alternate route, since at that time it was not a guarded border. He had tried to go directly from Cuba to Florida, seven times, without success.

They left on March 30, 2006, in a rustic boat powered by a cement mixer motor, from Playa Cajío. “Many people say that in the sea life is tastier, but they don’t know, the sea is rough, very dangerous. It was very difficult, we had many scares, at night the sharks hit the boat, the very strong waves every minute is as if it were going to be the last of your life”, he says.

Although the plan was to reach Playa del Carmen, the lack of fuel forced them to disembark near the northern tip of Isla Mujeres, almost in front of the municipal town hall. When trying to leave the island, the group with which he was traveling was captured by the Secretary of the Navy and later handed over to the National Migration Institute.

After three months in detention, they obtained a permit to reach the northern border and cross into the United States.

Félix Junior was benefited by the US government with the “Dry Feet, Wet Feet” program, which allowed all Cubans who arrived in the territory to opt for residency. Said policy, suppressed in 2017, at the time was described by the Cuban government as “criminal”, as it encouraged maritime migration.

Quintana Roo, second choice of stay

The elimination of the program ‘Dry foot, wet foot’ by the US government and the constant demand for labor in the Mexican Caribbean, due to the tourist dynamics, have made Quintana Roo a permanent stay option for Cubans, explains Desireé Meléndez, from Fundación Cisvac, an organization of migrant support located in Cancun. The activist mentions that they not only arrive by sea, but also by air, although for this it is necessary to have a visa authorized by the Ministry of Foreign Affairs of Mexico.

According to data from the Migration Policy Unit of Mexico, between 2015 and so far in 2022, 9,239 temporary residence cards have been issued in Quintana Roo. At the same time, another 953 Cubans were deported from this territory.

“In Cancun and Playa del Carmen there is already a large community of Cubans. They are very skilled at trade or at work and they are making their lives here, they no longer choose to risk going to the United States”, says Meléndez.

Mariel, who works in the sale of tourist packages, says that although she considered going to the United States many times, circumstances and family conditions led her to stay in Mexico. “In Cuba you have to fight for food. Here in Mexico if you work you eat, yes there are problems but it’s not the same”, she asserts when asked if she would return to her country.

She, like other Cubans, choose the beaches of the Mexican Caribbean as the immediate destination of their emigration. After the odyssey of crossing the sea in precarious boats or in the speedboats of the smugglers, they seek to start a new life outside the political and economic system of the Island, with which they do not coincide.

By Alejandro Castro

(*The author is a Mexican journalist, member of the Latin American journalistic community #CONNECTASHub).

Nick Quaz –