Estados Unidos conmemora el 21 aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre / 9/11 terror attacks reverberate as U.S. marks 21st anniversary

El ataque mató a casi 3.000 personas, desató una guerra contra el terrorismo en todo el mundo y reconfiguró la política de seguridad nacional

Los estadounidenses recuerdan el 11-S con momentos de silencio, lecturas de los nombres de las víctimas, trabajo voluntario y otros homenajes 21 años después del ataque terrorista más mortífero en suelo estadounidense.

Los socorristas permanecen bajo una lluvia torrencial mientras se despliega una bandera estadounidense en el Pentágono en Washington, el domingo 11 de septiembre de 2022, al amanecer de la mañana del 21º aniversario de los ataques terroristas del 11-S. (AP Photo/Andrew Harnik)

Los familiares y dignatarios de las víctimas se reunirán el domingo en los lugares donde los aviones secuestrados se estrellaron el 11 de septiembre de 2001: el World Trade Center en Nueva York, el Pentágono y un campo en Pensilvania.

Otras comunidades de todo el país están celebrando el día con vigilias a la luz de las velas, servicios interreligiosos y otras conmemoraciones. Algunos estadounidenses se están uniendo a proyectos de voluntariado en un día que es reconocido federalmente como el Día del Patriota y el Día Nacional de Servicio y Recuerdo.

Las celebraciones siguen a un tenso aniversario histórico el año pasado. Se produjo semanas después del caótico final de la guerra de Afganistán que Estados Unidos lanzó en respuesta a los ataques.

Este 11 de septiembre sigue siendo un punto de reflexión sobre el ataque que mató a casi 3.000 personas, desató una “guerra contra el terrorismo” de Estados Unidos en todo el mundo y reconfiguró la política de seguridad nacional.

Un padre sostiene la foto de su hijo mientras asiste a una ceremonia que marca el 21.º aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center. REUTERS/Amr Alfiky

También despertó, durante un tiempo, un sentido de orgullo y unidad nacional para muchos. En formas sutiles y claras, las secuelas del 9/11 se extienden a través de la política estadounidense y la vida pública hasta el día de hoy.

Y los ataques han arrojado una larga sombra en la vida personal de miles de personas que sobrevivieron o perdieron a seres queridos, amigos y colegas.

Más de 70 de los compañeros de trabajo de Sekou Siby murieron en Windows on the World, el restaurante en la cima de la torre norte del centro comercial. Siby había sido programado para trabajar esa mañana hasta que otro cocinero le pidió que cambiara de turno.

Siby nunca volvió a aceptar un trabajo en un restaurante; le habría traído demasiados recuerdos. El inmigrante marfileño luchó con la forma de comprender tal horror en un país al que había venido en busca de una vida mejor.

“Cada 11-S es un recordatorio de lo que perdí que nunca podré recuperar”, dice Siby.

ARCHIVO – Los dolientes colocan flores en el nombre de Kyung Hee (Casey) Cho en el Museo y Monumento Nacional del 11 de septiembre en Nueva York. (Foto AP/John Minchillo, archivo)

El domingo, el presidente Joe Biden planea hablar y depositar una ofrenda floral en el Pentágono, mientras que la primera dama Jill Biden tiene previsto hablar en Shanksville, Pensilvania, donde uno de los aviones secuestrados se estrelló después de que los pasajeros y miembros de la tripulación intentaron asaltar la cabina mientras los secuestradores se dirigían a Washington. Los conspiradores de Al-Qaida habían tomado el control de los aviones para utilizarlos como misiles llenos de pasajeros.

“Creo que lo escucharán hablar sobre cómo Estados Unidos se mantendrá vigilante a la amenaza, pero también mirará a las amenazas y desafíos futuros y podrá aprender a enfrentar esas amenazas y desafíos”, dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby.

La vicepresidenta Kamala Harris y su esposo Doug Emhoffdeben asistir al National Sept. 11 Memorial en Nueva York, pero por tradición, ninguna figura política habla en la ceremonia de la zona cero. En cambio, se centra en los familiares de las víctimas que leen en voz alta los nombres de los muertos.

Los lectores a menudo agregan comentarios personales que forman una aleación de los sentimientos estadounidenses sobre el 11 de septiembre: dolor, ira, dureza, aprecio por los socorristas y el ejército, apelaciones al patriotismo, esperanzas de paz, púas políticas ocasionales y un conmovedor relato de las graduaciones, bodas, nacimientos y vidas cotidianas que las víctimas se han perdido.

Algunos familiares también lamentan que una nación que se unió, hasta cierto punto, después de los ataques se haya dividido desde entonces. Tanto es así que las agencias federales de aplicación de la ley e inteligencia, que fueron remodeladas para centrarse en el terrorismo internacional después del 9/11, ahora ven la amenaza del extremismo violento doméstico como igualmente urgente.

(con información de AP)

El 11 de septiembre puede ser menos un punto de inflexión, sigue siendo un punto de reflexión sobre el ataque que mató a casi 3.000 personas, estimuló una “guerra contra el terrorismo” de Estados Unidos en todo el mundo y reconfiguró la política de seguridad nacional. (AP Photo/Matt Rourke, File)

9/11 terror attacks reverberate as U.S. marks 21st anniversary

“It’s been 21 years, but it’s not 21 years for us. It seems like just yesterday.”

NEW YORK — Americans remembered 9/11 on Sunday with tear-choked tributes and pleas to “never forget,” 21 years after the deadliest terror attack on U.S. soil.

The loss still feels immediate to Bonita Mentis, who wore a necklace with a photo of her slain sister, Shevonne Mentis.

“It’s been 21 years, but it’s not 21 years for us. It seems like just yesterday,” she said before reading victims’ names at the World Trade Center to a crowd that included Vice President Kamala Harris and husband Doug Emhoff. Mentis’

At the Pentagon, which also was targeted on 9/11, President Joe Biden vowed that the U.S. would continue working to root out terrorist plots and called on Americans to stand up for “the very democracy that guarantees the right to freedom that those terrorists on 9/11 sought to bury in the burning fire, smoke and ash.” First lady Jill Biden spoke at the third attack site, a field near Shanksville, Pennsylvania.

On Sept. 11, 2001, conspirators from the al-Qaida Islamic terror group seized control of jets to use them as passenger-filled missiles, hitting the trade center’s twin towers and the Pentagon. The fourth plane was headed for Washington but crashed near Shanksville after crew members and passengers tried to storm the cockpit.

The attacks killed nearly 3,000 people, reconfigured national security policy and spurred a U.S. “war on terror” worldwide. Sunday’s observances came little more than a month after a U.S. drone strike killed a key al-Qaida figure who helped plot the 9/11 attacks, Ayman al-Zawahri.

Pierre Roldan, who lost his cousin Carlos Lillo, a paramedic, said “we had some form of justice” when a U.S. raid killed Osama bin Laden in 2011.

“Now that al-Zawahri is gone, at least we’re continuing to get that justice,” Roldan said.

The self-proclaimed mastermind of the attacks, Khalid Shaikh Mohammed, still awaits a long-postponed military tribunal. An attorney for one of Mohammed’s co-defendants this week confirmed ongoing negotiations toward a potential agreement to avoid a trial and impose lesser but still lengthy sentences.

The Sept. 11 attacks stirred — for a time — a sense of national pride and unity for many, while also subjecting Muslim Americans to years of suspicion and bigotry and engendering debate over the balance between safety and civil liberties. In ways both subtle and plain, the aftermath of 9/11 ripples through American politics and public life to this day.

But like some other victims’ relatives, Jay Saloman fears that Americans’ consciousness of 9/11 is receding.

“It was a terrorist attack against our country that day. And theoretically, everybody should remember it and, you know, take precautions and watch out,” said Saloman, who lost his brother, Wayne Saloman.

By tradition, no political figures speak at the ground zero ceremony. The observance centers, instead, on relatives reading aloud the names of the dead.

Like a growing number of readers, firefighter Jimmy Riches’ namesake nephew wasn’t born yet when his relative died. But the boy took the podium to honor him.

“You’re always in my heart. And I know you are watching over me,” he said.

Nikita Shah wore a T-shirt that bore the de facto epigraph of the annual commemoration — “never forget” — and the name of her father, Jayesh Shah. She was 10 when he was killed.

The family later moved to Houston but often returns to New York for the anniversary to be “around people who kind of experienced the same type of grief and the same feelings after 9/11,” said Shah.

Readers often add personal remarks that form an alloy of American sentiments about Sept. 11 — grief, anger, toughness, appreciation for first responders and the military, appeals to patriotism, hopes for peace, occasional political barbs, and a poignant accounting of the graduations, weddings, births and daily lives that victims have missed. A few readers note recent events, this year ranging from the still ongoing coronavirus pandemic to Russia’s war in Ukraine.

Some relatives also lament that a nation which came together — to some extent — after the attacks has since splintered apart. So much so that federal law enforcement and intelligence agencies, which were reshaped to focus on international terrorism after 9/11, now see the threat of domestic violent extremism as equally urgent.

“It took a tragedy to unite us. It should not take another tragedy to unite us again,” said Andrew Colabella, whose cousin, John DiGiovanni, died in the 1993 bombing World Trade Center bombing that presaged 9/11.

Beyond the attack sites, communities around the country marked the day with candlelight vigils, interfaith services and other commemorations. Some Americans joined in volunteer projects on a day that is federally recognized as both Patriot Day and a National Day of Service and Remembrance.

Others observed the anniversary with their own reflections.

More than 70 of Sekou Siby’s co-workers perished at Windows on the World, the restaurant atop the trade center’s north tower. He had the day off because another cook asked him to switch shifts.

The Ivorian immigrant wrestled with how to comprehend such horror in a country where he’d come looking for a better life. And Siby, now president of restaurant workers’ advocacy group ROC United, said ahead of the anniversary that the attacks made him wary of becoming attached to people when “you have no control over what’s going to happen to them next.”

“Every 9/11 is a reminder,” he said, “of what I lost that I can never recover.”

By ASSOCIATED PRESS

09/11/2022 08:14 AM EDT