Republicanos latinos, cómplices por su silencio del teatro político de DeSantis / Latino Republicans, complicit by their silence in DeSantis’s political theater

Por Maribel Hastings y David Torres | WASHINGTON, DC

Como sacado de un episodio de la Dimensión Desconocida, el mismo día en que reventó la noticia de que el gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, fletó dos aviones con dinero de los contribuyentes de su estado para transportar 50 inmigrantes venezolanos desde Texas hasta la isla de Martha’s Vineyard en Massachusetts, un grupo de legisladores republicanos de Florida llevó a cabo una rueda de prensa frente a la Casa Blanca para condenar al gobierno del demócrata Joe Biden por “apoyar dictaduras” en América Latina.

Es decir, mientras el gobernador de su estado realiza tácticas politiqueras bajunas propias de dictadores y lo hace nada menos que explotando a inmigrantes que huyen de dictaduras y que vienen a Estados Unidos buscando asilo, estos legisladores tienen la desfachatez de criticar a Biden sin decir absolutamente nada sobre DeSantis. De hecho, hay diversas voces ya que claman por abrir un caso en su contra por tráfico humano, pues DeSantis —y por extensión Greg Abbott, gobernador de Texas— ha actuado tal como lo hacen los llamados “coyotes” en la frontera, al pasar a decenas de indocumentados hacia territorio estadounidense.

Entre los legisladores republicanos de Florida hay tres cubanoamericanos: el senador Marco Rubio y los congresistas María Elvira Salazar y Mario Díaz-Balart. A ellos, aunque dicen conocer de primera mano la lucha de quienes escapan de regímenes totalitarios y que representan a miles de latinoamericanos que llegaron a Florida huyendo de dictaduras, parece no importarles que el maquiavélico DeSantis manipule y utilice a un grupo de venezolanos con fines meramente politiqueros: enviarlos a ciudades lideradas por demócratas solo para seguir atizando a su extremista base.

Que lo haga un republicano blanco, de tendencias trumpistas y racistas con aspiraciones presidenciales no sorprende a nadie. Si acaso es repugnante, pues DeSantis también es gobernador de cientos de miles de latinoamericanos que llegaron a este país como refugiados y se han asentado en Florida, muchos son conservadores y es lógico asumir que muchos votaron por él.

Pero es vergonzoso que legisladores cubanoamericanos que representan a una comunidad con históricas migraciones a Estados Unidos en busca de libertad se conviertan en cómplices de DeSantis por su silencio, solo porque ser republicanos, leales al gobernador y tener sed de poder son más importantes en estos momentos.

Marco Rubio, el mismo que tachó a Donald Trump de ser un farsante al que no podían confiársele los secretos nacionales, cuando era precandidato presidencial —para luego apoyarlo aunque Trump le llamara “Pequeño Marco”—, vuelve a demostrar su falta de principios. Esta vez no tiene reparos en que venezolanos, la misma nacionalidad de muchos de sus representados que han votado por él, sean explotados con fines políticos arriesgando incluso sus casos de asilo.

Rubio dijo, según WPTV en West Palm Beach, que “el mayor problema no es que 50 personas hayan sido enviadas a Martha’s Vineyard… el problema mayor es que cada día miles de personas entran ilegalmente al país”. Parece que la historia de las migraciones humanas no es uno de los temas de mayor preferencia para el senador.

Sería interesante saber qué habrían hecho Rubio, Salazar y Díaz-Balart si los protagonistas del circo de DeSantis hubieran sido cubanos. ¿Se habrían ofendido? ¿Habrían enfrentado a DeSantis o habrían traicionado a su propia comunidad como están haciendo ahora con otros hispanos? Tal vez no lo sepan o no les importe ahora que le han vendido el alma al diablo, pero no estar en el lado correcto de la historia puede costarles muy caro.

No es difícil pensar en la respuesta porque los republicanos de estos tiempos prefieren besar el anillo de un extremista que defender a su propia comunidad. (America’s Voice)

Migrants and local officials at St. Andrew’s Episcopal Church in Edgartown, Mass., on Martha’s Vineyard, on Wednesday.Credit…Ray Ewing/The Vineyard Gazette

Latino Republicans, complicit by their silence in DeSantis’s political theater

By Maribel Hasings y David Torres | WASHINGTON, DC

As if taken from an episode of the Twilight Zone, the same day the news broke that the Republican governor of Florida, Ron DeSantis, chartered two planes with money from his state taxpayers to transport 50 Venezuelan immigrants from Texas to the island of Martha’s Vineyard in Massachusetts, a group of Republican legislators from Florida held a press conference in front of the White House to condemn the government of Democrat Joe Biden for “supporting dictatorships” in Latin America.

In other words, while the governor of your state engages in low-level political tactics typical of dictators and does so by nothing less than exploiting immigrants fleeing dictatorships who come to the United States seeking asylum, these legislators have the audacity to criticize Biden without saying absolutely anything about DeSantis. In fact, there are various voices already clamoring to open a case against him for human trafficking, since DeSantis —and by extension Greg Abbott, Governor of Texas— has acted just like the so-called “coyotes” do at the border, passing dozens of undocumented immigrants to US territory.

Among the Republican legislators in Florida there are three Cuban-Americans: Senator Marco Rubio and representatives María Elvira Salazar and Mario Díaz-Balart. Although they claim to know first-hand the struggle of those who escape from totalitarian regimes and who represent thousands of Latin Americans who came to Florida fleeing from dictatorships, they do not seem to care that the Machiavellian DeSantis manipulates and uses a group of Venezuelans for purposes merely politicians: send them to cities run by democrats just to continue to stoke their extremist base.

That it is done by a white Republican, with Trumpist and racist tendencies with presidential aspirations, does not surprise anyone. If anything it’s disgusting, since DeSantis is also governor of hundreds of thousands of Latin Americans who came to this country as refugees and have settled in Florida, many are conservative and it is logical to assume that many voted for him.

But it is shameful that Cuban-American legislators who represent a community with historic migrations to the United States in search of freedom become accomplices of DeSantis by their silence, just because being Republicans, loyal to the governor and thirsty for power is more important right now.

Marco Rubio, the same man who branded Donald Trump as a fraud who could not be trusted with national secrets, when he was a presidential candidate —and later supported him even though Trump called him “Little Marco”—, once again demonstrates his lack of principles. This time he has no qualms about Venezuelans, the same nationality as many of his representatives who have voted for him, being exploited for political purposes, even risking his asylum cases.

He said, according to WPTV in West Palm Beach, that “the biggest problem is not that 50 people have been sent to Martha’s Vineyard… the biggest problem is that every day thousands of people enter the country illegally.” It seems that the history of human migration is not one of the senator’s most preferred topics.

It would be interesting to know what Rubio, Salazar and Díaz-Balart would have done if the protagonists of the DeSantis circus had been Cuban. Would they have been offended? Would they have stood up to DeSantis or would they have betrayed their own community as they are now doing with other Hispanics? They may not know or care now that they’ve sold their souls to the devil, but not being on the right side of history can cost them dearly.

It’s not hard to think of the answer because Republicans these days would rather kiss an extremist’s ring than defend their own community. (America’s Voice)