Prueba de fuego para el extremismo republicano / New litmus test for Republican extremism

Por Maribel Hastings y David Torres

El plan republicano de “seguridad fronteriza” estancado en la Cámara Baja es tan extremista que incluso algunos miembros de ese partido han denunciado que pone en peligro las leyes de asilo de una nación que, históricamente, se ha preciado de abrir sus brazos a quienes buscan refugio por diversas circunstancias.

Como si ya las trabas del proceso actual de asilo no fueran suficientes, el autor del proyecto HR 29, el congresista republicano de Texas, Chip Roy, busca conceder al secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) la potestad de prohibir el ingreso de migrantes en cualquier punto de entrada al país. Esto supone que solicitantes de asilo con peticiones creíbles no podrían siquiera intentarlo. Algunos republicanos han expresado su oposición al proyecto de Roy, incluyendo a Tony Gonzales, de Texas, y la congresista cubanoamericana de Florida, María Elvira Salazar, por considerar que mina las leyes de asilo.

Tomando en cuenta que ha sido el Partido Republicano el que se ha convertido en ejecutor de las peores políticas antiinmigrantes en los años recientes, no queda más que concluir que este será el inicio de una nueva andanada de ataques con la vista fija en 2024, y que si bien el proyecto de Roy está causando cierto escozor entre algunos de los suyos, la verdad es que la maquinaria nacionalista blanca tiene la intención de arrollar a quien se le ponga enfrente, así sean sus propios partidarios.

Por otro lado, aunque la administración de Joe Biden estableció un proceso para tratar de poner orden a la migración de ciudadanos de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Haití, para que puedan solicitar asilo sin tratar de llegar a las fronteras de manera irregular, la realidad es que el asilo es un alivio que buscan miles de seres humanos de diversas nacionalidades.

Es decir, el asilo no se trata de un asunto político que un Congreso o un gobierno deban aceptar o no, de acuerdo con sus cálculos partidistas e ideológicos, sino que tiene que ver con un tema de derechos humanos que no se puede evadir, sobre todo ante el masivo desplazamiento de seres humanos que huyen de diversas situaciones que ponen en peligro su vida y su integridad, así como las de sus familias.

Es decir, quienes deciden correr todos estos riesgos no lo hacen por un deseo frívolo de cambiar de ambiente. Ellos no salen de su país con la idea de hacer un picnic o con el fin de “recorrer el mundo” como quienes tienen la oportunidad económica para hacerlo y se ufanan de ello. Hay razones urgentes y reales que llevan a cientos de miles a jugarse la vida, y eso es algo que los republicanos que ahora controlan la Cámara Baja no quieren entender, demostrando con ello su miseria humana y su permanente actitud de rechazo hacia el otro, el desvalido, el que necesita ayuda urgente.

En su afán de cumplir su promesa de cerrar la frontera y de retornar a la política de cero tolerancia que implementó Donald Trump, esos republicanos proponen que nadie tenga el derecho de aspirar a solicitar asilo. Ese egoísmo del que han hecho su propia marca registrada los ha llevado por intrincados laberintos políticos que los tienen hoy por hoy en la mira del juicio de la historia.

Por lo pronto, los republicanos ya enfilaron sus cañones hacia el secretario del DHS, Alejandro Mayorkas, con la intención de destituirlo, aunque el proceso tenga el efecto de poner en peligro la seguridad del país, como concluyó un reciente reporte de America’s Voice.

El proyecto de Roy es una prueba de fuego para los líderes republicanos que parecen seguir apostando al extremismo y al teatro político, aunque siga costándoles mucho a nivel electoral.

Familias migrantes rechazadas en la frontera regresan a México. | FOTO: JOHN MOORE / GETTY IMAGES

New litmus test for Republican extremism

Maribel Hastings and David Torres

WASHINGTON, DC — The Republican “border security” plan stalled in the House is so extreme that even some members of that party have denounced that it jeopardizes the asylum laws of a nation that, historically, has prided itself on opening its arms to those who seek refuge for various circumstances.

As if the obstacles in the current asylum process were not enough, the author of the HR 29, the Republican congressman from Texas, Chip Roy, seeks to grant the secretary of the Department of Homeland Security (DHS) the power to prohibit the entry of migrants at any point of entry into the country. This means that asylum seekers with credible claims could not even try. Some Republicans have voiced opposition to Roy’s bill, including Tony Gonzales of Texas and Cuban-American Congresswoman Maria Elvira Salazar of Florida, who believe it undermines asylum laws.

Taking into account that it has been the Republican Party that has become the executor of the worst anti-immigrant policies in recent years, it only remains to conclude that this will be the beginning of a new barrage of attacks with an eye fixed on 2024, and that although Roy’s project is causing a certain sting among some of his own, the truth is that the white nationalist machine intends to overwhelm whoever stands in front of it, even if they are their own supporters.

On the other hand, although the Joe Biden administration established a process to try to bring order to the migration of citizens from Venezuela, Cuba, Nicaragua and Haiti, so that they can request asylum without trying to reach the borders irregularly, the reality is that asylum is a relief sought by thousands of human beings of various nationalities.

In other words, asylum is not about a political issue that a Congress or a government should accept or not, according to their partisan and ideological calculations, but rather it has to do with a human rights issue that cannot be evaded, especially all before the massive displacement of human beings fleeing various situations that endanger their lives and integrity, as well as those of their families.

In other words, those who decide to run all these risks do not do so out of a frivolous desire to change their environment. They do not leave their country with the idea of having a picnic or in order to “tour the world” like those who have the economic opportunity to do so and boast of it. There are urgent and real reasons that lead hundreds of thousands to risk their lives, and that is something that the Republicans who now control the Lower House do not want to understand, thus demonstrating their human misery and their permanent attitude of rejection towards the other, the helpless, the one who needs urgent help.

In their eagerness to fulfill their promise to close the border and return to the zero-tolerance policy implemented by Donald Trump, these Republicans propose that no one have the right to seek asylum. That egoism of which they have made their own trademark has led them through intricate political labyrinths that today have them in the crosshairs of the judgment of history.

For now, the Republicans have already turned their guns on DHS secretary Alejandro Mayorkas, with the intention of removing him, even if the process has the effect of endangering the security of the country, as a recent report by America’s Voice concluded.

Roy’s resolution is a litmus test for Republican leaders who seem to continue betting on extremism and political theater, even if it continues to cost them dearly at the electoral level. (America’s Voice)