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México en dos ruedas / A view of México in two wheels

Mexico, DF- Los que no andamos en moto estamos seguros que de tanta exposición a la carretera conduce, eventualmente a la muerte, y más en un país como México donde se supone que cunda la inseguridad. Sin embargo, La Semana nunca se deja llevar por los prejuicios, y por eso, en este viaje por las rutas que rodean la capital Mexicana, decidimos arremeter contra los dichos populares y aprender que la vida en dos ruedas nos pone un pacito más cerca de la libertad, aunque no es para cualquiera.

Y para aclarar cuestiones, nos topamos en este incansable viaje experimental con Mauricio Toris Islas, motociclista de profesión y de pasión, que nos mostró la otra cara de la vida en motocicleta. “Mi vida son las motos, por el trabajo y por el amor”, confesó Toris Islas, parte de un grupo de motociclistas que recorre el país y actual empleado de la famosa compañía de motos Harley Davidson. 

“Andar en moto crea una sensación distinta, al inicio uno se siente muy frágil, pero después sientes libertad, sientes el aire, sientes los bichitos, sientes todo”, esbozó con una expresión de ligereza en el rostro que daba envidia. “Es que andar en moto genera un sentimiento de libertad inigualable”, dijo segundos después, y precisamente esa incomparable sensación es la que hace que nadie piense en lo que puede llegar a suceder. 

“Yo estoy convencido de que la mejor forma de ver la vida es pensar en que uno se va a morir en cualquier momento y así disfrutar cada día al máximo, para hacer que todo valga la pena”, reconoció. 

Y precisamente por eso Toris Islas consagra su vida a las motos, para sentirse siempre libre y satisfecho. “Andar en moto es un pasatiempo que me hace muy feliz, me hizo conocer a un montón de personas y visitar lugares recónditos de mi país que nunca pensé que conocería. Además, me permitió crecer en lo laboral, crecer en lo personal y ganar lo más importante de todo, amigos”, dijo sin vueltas.

Es que si no es por su trabajo con Harley Davidson, Toris Islas viaja en dos ruedas con sus amigos, y por ende ve la vida desde otro lugar, uno donde el cuerpo del ser humano levita sobre una maquina y el viento despeina melenas, cual si fuesen plumas. Y entre tanta fragilidad, se disfruta, se siente la vida, el pulso, y se curiosea México, desde una perspectiva distinta. 

A todos aquellos motociclistas con ganas de conocer el país vecino en motocicleta Toris islas asegura: “En México el mundo del motociclismo es muy fraternal, hay mucho apoyo, siempre que sales a carretera te van saludando, la gente ayuda mucho. Y mantenemos un lenguaje muy especial que respetamos, levantamos el puno para avisar que nos detenemos, hacemos señas para ir en fila, y sobre todo, nos acompañamos”. La vida en dos ruedas nos hace vulnerables, pero también nos permite ver la vulnerabilidad de nuestro entorno, por eso a quien guste, los invitamos a conocer Mexico en motocicleta. 

A view of México in two wheels 

Mexico, DF- Those that are not accustomed to riding motorcycles believe that the permanent exposure to the roads means eventually a greater chance of risks, and with them comes death. This is supposed to be worse in countries like Mexico, where the rule of law is weak and the highways dangerous. But La Semana never follows prejudice which is why, on this special trip to the neighbor country we decided to get rid of the popular beliefs and learn that life in two wheels place us to steps nearer to freedom, even if is not a life for the light hearted. 

And to clarify what motorcycling implies we came across Mauricio Toris Islas, who rides his bike as a hobby and as a job. Mauricio showed us the other side of bikes, one that has nothing to do with danger. “Motorcycles are my life, I work with them, I love them and enjoy them”, he said. Toris Islas works in Harley Davidson Mexico as a salesman and on his free days’ rides with his best friends across the country. 

“Riding a bike brings a different sensation to the body, at first you feel fragile, but then you are free, you feel the air around you, the little bugs, you feel the world”, he said happily, with such a legerity on his face that was impossible not to envy. “Basically, you experience freedom, one unlike anything else”, added seconds later. And its exactly that feeling that makes him forget about the dangers ahead. “I am fully convinced that we can day any day which is why we have to live our lives fully, enjoying each day, to make it count”, he recognized. 

And is precisely for the thrill of the moment that Toris Islas keeps on riding. “It is a hobby that makes me happy. It has helped me meet hundreds of people and visit places in my country that I had never dreamt of. Riding made me grow professionally, personally and conquer the most important thing of them all, beautiful friendships”, he said.

When Toris Islas is not riding with his friends, he rides with his clients and always has a taste of a different life, one in which his human body levitates over a motor machine, and the wind messes up his hair, as if it were feathers. Among that fragility he feels happiness, he enjoys, feels his pulse, and gets to know a different side of Mexico. 

To all those who would love to go sightseeing Mexico in two wheels, Toris Islas says: “Here the motorcycle world is very fraternal. Every time we go into the highway people would wave at us, and help us if we need anything. We keep tight to our sign language, and we make each other company”. 

Life over a motorcycle makes us vulnerable, but it also allows us to see the vulnerability of our surroundings and even more, so get out there and find new roads on two wheels.