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La otra cara de la educación sexual en méxico / Unplanned pregnancies in Mexico

Por Guillermo Rojas y Victoria Lis Marino | DF, Mexico

En la visita de La Semana al país del sol, no pudimos dejar de notar una realidad llamativa, tanto entre las familias como en la escuela existe un tema que sigue sin poderse abordar con naturalidad: el sexo. En México, pareciera imposible poder brindar una educación sexual consciente y sin pruritos, que permita a los más jóvenes tomar mejores decisiones de vida. Y por eso la cantidad de embarazos adolescentes es sorprendente, 1000 adolescentes al día quedan embarazadas, al año se registran 350.000 embarazos de los cuales 9000 ocurren en niñas de menos de 14 años. “Uno de cada cuatro embarazos entre las adolescentes no es planeado y uno de cada diez embarazos no es deseado. Entre menor es la edad a la que ocurre la primera relación sexual, menor es la probabilidad de que utilicen algún método anticonceptivo y los mayores niveles de demanda insatisfecha de anticonceptivos se ubican en adolescentes en comparación con el total nacional” afirma el UNFPA el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Y nada para ilustrarlo mejor que la vida de Feliz Salgado Garcia quien decidiera casarse a los 17 años con su novia de 15, tras enterarse la noticia. “Cuando me entere lo único que me pregunte a mi mismo fie ¿Qué tengo para ofrecerle? Y por eso me case y prometí echarle ganas y salir adelante”, dijo Feliz, asegurando que la llegada de su hijo lo volvió mas responsable. “Fue algo bueno, y malo a la vez, porque me obsesione tanto con proveer, que a mi hijo casi no lo veía, solo le daba un beso antes de irse a dormir, y no lo disfrute. Cuando por fin consegui establidiad y construi mi casa, mi hijo ya tenia diez años”, expreso sobre las presiones que tuvo que soportar y lo que dejo de lado.

Feliz y Sandra se apoyaron mutuamente y construyeron una familia que salió a flote, tuvieron mas hijas y permanecieron juntos. Pero eso sucedió  treinta años atrás, en una época de costumbres distintas, morales intachables y sexo menos promiscuo.

Decadas después la historia se repite, y nada mas y nada menos que con Denise, la hija menor de los Salgado embarazada a los 15. “No pudimos contener la calentura”, confesó   Hector Alejandro Ruiz Gomez, el padre de la criatura. Denise estaba por iniciar la preparatoria cuando se entero de su embarazo y súbitamente abandono sus estudios. “No me senti triste cuando me entere, solo pensaba en que decepcionaba a mi familia, porque ellos siempre me habían informado sobre el tema, y yo no fui responsable”, aclaro, a conciencia de que el paso de niña a mujer y madre fue mas complicado de lo que parecía.

Denise también tuvo suerte, pues su novio la quería de verdad y juntos asumieron la responsabilidad de criar a su pequeña hija en el amor que se tenían.  “Si volviera el tiempo atrás no quitaría a mi hija de mi vida, solo volvería a retomar mis estudios”, espetó Denise, con ganas de volver a la prepa, a sentirse adolescente un segundito más.

Los Salgado tienen suerte el amor que los une parece ser más fuerte que las dificultades que los atraviesan, pero el camino de tantos otros es bien distinto, por eso  como dice Hector, “hagan caso, usen lo que saben y respeten su sexualidad”, al menos asi, tendrán la posibilidad de decidir, de verdad.

Sandra y Feliz Salgado

Unplanned pregnancies in Mexico

By Guillermo Rojas and Victoria Lis Marino | DF, Mexico

In our visit to the Aztec country, La Semana couldn’t help but notice that among families and even at school, teenagers lack the space to talk about something that really matters: sex. It seems impossible in Mexico to have an honest conversation about the topic and develop sexual education policies that could allow thousands to avoid poor decision making. And the evidence confirms our suspicions, as every day 1000 teenagers get pregnant, which means that 350,000 deliveries occur each year, and 9,000 of them with girls under 14.

“One out of four of these teenage pregnancies is not planned, and one out of ten, not even wanted,” states the UNFPA, United Nations Population Fund for Mexico. The youngest the participants of sexual intercourse the less probabilities they may use contraception methods. Teenagers are the ones with the higher demand of the pill, in comparison to the rest of the population.” 

To illustrate the case, La Semana interviewed Felix Salgado Garcia, who married at 17 after he found his 15-year-old girlfriend was expecting. 

“When she told me the news, the first thing I could think of was, what do I have to offer her? Which is why I got married and promised myself to always support her,” he said, confessing the arrival of an early bird son made him more aware of his responsibilities.

“It was something good and bad at the same time, because I decided to work hard so that eventually I was able to build our house and have a stable life. But I did not see my son grow, I would only kiss him goodnight and go to work. I couldn’t share time and memories with him. When I finally stood on my feet, he was 10 years old, and the little boy was gone,” said Felix about the things he left behind.

Felix and his wife Sandra understood that raiding a family requires mutual commitment and constant support, and together, despite the circumstances they made it happen. Eventually they had more children and saw their love grow. But this story happened thirty years ago, a time of different rhythms, when morale was still high and premarital sex, more rare.

Decades later, in modern times the story repeated itself, and the youngest of the Salgado’s girls, Denise, got pregnant, also at the tender age of 15. 

“We couldn’t check the desire,” explained Hector Alejandro Ruiz Gomez, the father of the child. Denise was about to start high school when she found out she was about to become a mother, and decided to drop out of school. 

“I wasn’t sad, I only thought about the shame and dishonor I brought to my family. They had always talked to me about the issue, and I was irresponsible,” admitted Denise, who is now 19.

Denise was also lucky, her boyfriend deeply cared about her and chose to marry her and raised their daughter together, cherishing love and dividing responsibilities. 

“If I could turn back time, the only thing I would change would be not quitting my studies,” said Denise, dreaming – at least for one second – to be back in high school and having the life of a normal teenage girl.

The Salgados are fortunate, the love that unites them seems to be stronger than the difficulties they have faced. But the roads of those teenagers that have early pregnancies can be quite different, and that’s why, like Hector says from experience, “try to pay attention, listen to adults and use your knowledge wisely to respect your sexuality, only then will you be able to choose.” (La Semana)