‘Necesitamos más inmigrantes… desesperadamente’ / ‘We need more immigrants… desperately’

Por David Torres | WASHINGTON, DC

Si la frase no hubiese provenido de boca de uno de los funcionarios de más alto rango del antinmigrante gobierno actual, habría parecido un eslogan más de una oposición pro inmigrante en plena campaña electoral. Pero el que Mick Mulvaney, jefe de Gabinete de Donald Trump, haya dicho en Inglaterra durante un viaje de trabajo la semana pasada que, deses­pera­- da­mente, Estados Unidos “necesita más inmigrantes”, pues el país se está “quedando sin gente para impulsar el crecimiento económico”, es francamente sintomático de un gobierno confundido y en crisis en torno a la cuestión migratoria.

Las palabras de Mulvaney, obtenidas en audio por The Washington Post, mismas que contradicen en absolutamente todo la guerra que ha entablado Trump contra los inmigrantes a través de una serie de políticas públicas que han pisoteado la dignidad humana desde el inicio de su mandato, conllevan al menos dos significados y un grito desesperado.

Por una parte, que todas las medidas antiinmigrantes —desde la separación de familias en la frontera, hasta la reciente creación de la “Oficina de Desnaturalización”, pasando por la puesta en vigor de la regla de “carga pública” o la negación de fondos federales para las ciudades santuario— han tenido el claro objetivo de causar daño a cientos de miles de seres humanos. Los menores migrantes han sido las más castigadas víctimas de esta gestión presidencial, sometidos a prácticas que la organización Médicos por los Derechos Humanos (PHR, por su sigla en inglés) equipara con la tortura.

Por otra parte, que a todas y cada una de dichas medidas las mueve el racismo, la xenofobia y la discriminación, categorías encubiertas en la aplicación de leyes para supuestamente mantener la seguridad nacional.

No se sabe si el funcionario permanecerá durante más tiempo en el cargo después de lo que ha dicho contradiciendo a su jefe —quien también ha contratado indocumentados en sus múltiples negocios—, pero por lo pronto ha puesto al descubierto una realidad que no tenían prevista en el gobierno que representa, el que al parecer sólo ha dictado y puesto en práctica medidas antiinmigrantes para mantener energizados a sus votantes en el corto plazo, sin medir las consecuencias en el ámbito económico y demográfico en el largo plazo. Su propósito es claramente y con engaños solo permancer en el poder.

Pero otro dato concreto también contradice el sentimiento antiinmigrante que sigue emanando de la Casa Blanca. Según una investigación de la Universidad de Stanford de 2018, en la última década se registró un aumento de 34% de negocios de propietarios latinos, en comparación con el 1% de incremento en la cantidad de dueños de negocios en todo Estados Unidos.

Y no solo eso, sino que cada vez más población de esta comunidad está solicitando préstamos para abrir un negocio o expandir el que ya tienen. ¿Otros datos? También dan empleo a 3 millones de personas y reportan, según el estudio de Stanford, más de 700 mil millones de dólares en ventas al año.

No se sabe hasta qué extremo se extenderá la guerra de esta administración contra los inmigrantes. Pero lo que sí es un hecho es que la mala imagen que se ha querido inocular en la conciencia nacional estadounidense desde hace casi cuatro años choca todo el tiempo con la realidad, con ese total de aportaciones que en prácticamente todos los rubros ha hecho esta generación de pobladores foráneos, que solamente han querido abrirse paso de otro modo en sus respectivas experiencias de vida.

¿Fue Estados Unidos su mejor opción? Esa es una moneda que aún permanence en el aire. Al menos hasta noviembre. (America’s Voice)

‘We need more immigrants… desperately’

By David Torres | WASHINGTON, DC

If the phrase had not come out of the mouth of one of the highest-ranking officials in today’s anti-immigrant administration, it would have seemed like a slogan for the pro-immigrant opposition in the general election. But Mick Mulvaney, Chief of Staff to Donald Trump, saying in England during a work trip last week, desperately, that the United States “needs more immigrants” since the country is “running out of people to fuel economic growth” is frankly symptomatic of a government confused and in crisis on the immigration question.

Mulvaney’s words, obtained in audio by the Washington Post, the same ones that absolutely contradict the entire war Trump has waged against immigrants through a series of public policies that have trampled on human dignity since the beginning of his term, carry at least two meanings and a cry of desperation.

On one hand, that all of these anti-immigrant measures —from the separation of families at the border to the recent creation of the “Office of Denaturalization,” passing through the implementation of the “public charge” rule and the denial of federal funds to sanctuary cities— have had the clear objective of causing damage to hundreds of thousands of human beings. Migrant children have been the most punished victims of this presidential conduct, subjected to practices that the organization Physicians for Human Rights (PHR) equates with torture.

On the other hand, that to each and every one of said measures are motivated by racism, xenophobia, and discrimination, categories uncovered in the application of laws to supposedly maintain national security.

It is unknown whether the official will remain much longer in his job after what he said contradicting his boss —who has also employed immigrants in his many businesses— but for now, he has exposed a reality that was previously unseen in the administration that he represents, which it seems has only dictated and put in place anti-immigrant measures in order to keep its voting base energized in the short term, without concern for the consequences in the economic and demographic orbits in the long term. Its purpose is clearly, and with deceit, only to remain in power.

But another concrete fact also contradicts the anti-immigrant sentiment that continues to emanate from the White House. According to an investigation from Stanford University in 2018, in the last decade, the number of businesses owned by Latinos has grown 34%, compared to the 1% growth in the number of entrepreneurs generally in the United States.

And not only that but more and more often people from this community are taking out loans to open a business or expand one that they already have. Other facts? They also employ 3 million people and report more than $700 billion in sales each year, according to the Stanford study.

It is unknown how far this government’s war against immigrants will go. But what is clear is that the bad image that they have wanted to impose in the national conscience since almost four years ago crashes all the time into the reality, with the totality of the contributions made by this generation of foreign-born people in various aspects, who have only wanted to open up new opportunities for their respective life experiences.

Was the United States their best option? That quarter is still up in the air. At least until November. (America’s Voice)