El Salvador

Por Edgardo Ayala 

 

SAN SALVADOR–El contundente triunfo de Nayib Bukele en las elecciones presidenciales celebradas el domingo 3 en El Salvador confirmó la tesis de que la población se hartó de los dos partidos tradicionales mayoritarios, y buscó una opción diferente. 

Pero además abrió un enorme signo de interrogación sobre el tipo de gobierno que impulsará, y el impacto de las políticas que adoptará a partir del 1 de junio, cuando asuma las riendas de este país centroamericano de 7,3 millones de habitantes. 

Bukele, de 37 años, logró capitalizar el descontento de la población con las promesas incumplidas tanto de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que dirigió el país por 20 años, de 1989 a 2009, en tres gobiernos sucesivos, como del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). 

El ya mandatario electo aún no perfila una idea clara de lo que hará ahora que ha ganado la presidencia, dado que su plataforma se parece a una coctelera donde van mezcladas ideas de libre mercado con algunas banderas sociales de la izquierda, asumidas mientras fue alcalde de San Salvador (2015-2018) de la mano del FMLN. 

El Salvador pone fin a una década en el poder de la exguerrilla del FMLN, con dos mandatos sucesivos desde 2009,  y se une a la larga lista de países latinoamericanos donde se ha producido un movimiento pendular que ha derribado a gobiernos de izquierda en los últimos años. 

El último de ellos el de Brasil, con el triunfo de Jair Bolsonaro, de extrema derecha, en octubre. 

También suma a El Salvador al grupo de países donde las urnas han sancionado una ruptura con las fuerzas tradicionales, como sucedió en México, donde desde diciembre gobierna el presidente de izquierda Andrés Manuel López Obrador, de quien Bukele se declara admirador. 

El triunfo de Bukele había sido ya previsto por todos los sondeos electorales, aunque había duda de si su estrategia de conectar con la población más joven del país, por medio de las redes sociales, se traduciría en votos efectivos. 

Pero Bukele, de ascendencia palestina, sí logró un sonoro triunfo en primera vuelta, que abre para El Salvador una nueva etapa politica. 

El Tribunal Supremo Electoral anunció la noche de los comicios que Bukele logró un contundente 53,8 por ciento de los votos válidos, superando a Carlos Calleja, de ARENA, que obtuvo 31,6 por ciento y no pudo retomar el poder como esperaba. 

Calleja, hijo de un influyente empresario en el rubro de supermercados, amarró una alianza con otros tres partidos minoritarios, que esperaba la sumaran votos a la causa para derrotar a Bukele. Pero no lo logró. 

También derrotó al candidato Hugo Martínez, del FMLN, que con su exiguo 14 por ciento confirmó que atraviesa la peor de sus crisis, al ser relegado, por primera vez en su historia de partido político, a un humillante tercer lugar. (IPS) 

The Savior 

By Edgardo Ayala 

 

SAN SALVADOR – The resounding triumph of Nayib Bukele in the presidential elections held on Feb. 3rd in El Salvador confirmed the thesis that the population got fed up with the two main traditional parties and looked for a different option. 

But Bukele also raised a huge question mark about the type of government he will promote, and the impact of the policies he will adopt as of June 1, when he assumes the reins of this Central American country of 7.3 million inhabitants. 

Bukele, 37, managed to capitalize on the population’s discontent with the unfulfilled promises of both the right-wing Nationalist Republican Alliance (ARENA), which led the country for 20 years, from 1989 to 2009, in three successive governments, such as the Frente Farabundo Martí for National Liberation (FMLN). 

The already elected president has not outlined a clear idea of ​​what he will do now that he has won the presidency, given that his platform looks like a shaker where free market ideas are mixed with some social flags of the left, assumed while he was mayor of San Salvador (2015-2018) in the hands of the FMLN. 

El Salvador ends a decade in the power of the ex-guerrilla FMLN, with two successive mandates since 2009, and joins the long list of Latin American countries where there has been a pendulum movement that has brought down leftist governments in recent years. 

The last of them is Brazil, with the triumph of Jair Bolsonaro and the far right in October. 

It also adds El Salvador to the group of countries where the ballot boxes have sanctioned a break with traditional forces, as happened in Mexico, where since December the leftist president Andrés Manuel López Obrador has governed, of whom Bukele declares himself an admirer. 

Bukele’s triumph had already been foreseen by all the electoral polls, although there was doubt whether his strategy of connecting with the country’s youngest population, through social networks, would translate into effective votes. 

But Bukele, of Palestinian descent, did achieve a resounding victory in the first round, which opens a new political stage for El Salvador. 

The Supreme Electoral Tribunal announced on the night of the elections that Bukele achieved a resounding 53.8 percent of valid votes, beating Carlos Calleja, of ARENA, who obtained 31.6 percent and could not return to power as he expected. 

Calleja, the son of an influential businessman in the supermarket business, tied an alliance with three other minority parties, which he hoped would add votes to the cause to defeat Bukele. But he did not succeed. 

He also defeated candidate Hugo Martinez, of the FMLN, who with his meager 14 percent confirmed that he is going through the worst of his crisis, being relegated, for the first time in his history as a political party, to a humiliating third place. (IPS) 

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