Talentosos pero insoportables: por qué en Hollywood muchos rechazan trabajar con ellos

Son estrellas consagradas, pero cuando se apaga la cámara no saben cómo manejar sus egos y se convierten en el compañero de equipo que nadie quiere tener.

Mal carácter, caprichos, exceso de intensidad o de control, son muchas las razones que convierten a un actor en un insoportable compañero de rodaje. Ser una estrella de Hollywood puede llegar a ser muy estresante, y no todos son capaces de manejar la situación con los mejores modos.

Los egos y manías de algunas talentosas estrellas del cine son tan irritables que los terminan convirtiendo en personas insufribles para colegas y equipos de producción. En todas las épocas hubo actores o actrices con mala fama y con los que todo el mundo odia trabajar, o al menos eso dicen las malas lenguas en Los Ángeles, la cuna del entretenimiento.

Algunos de ellos tienen el ego por las nubes y quieren todo el protagonismo, otros directamente no saben llevar un proyecto en equipo. Bill Murray, por ejemplo, no puede con su mal genio y sus recargadas ironías, mientras que Gwyneth Paltrow no soporta no tener toda la atención puesta en ella en un set y Edward Norton es tan exigente que ningún director quiere dirigirlo.

Sin embargo, Christian Bale y Shia LaBeouf lideran la lista de los más difíciles de tratar por su indomable carácter.

Christian Bale
Christian Bale figura en la lista negra de Hollywood, dentro de la cual se encuentran los nombres de los actores más problemáticos y con los que, por consiguiente, nadie quiere trabajar. Es uno de los mejores de su generación, con un talento indiscutible, pero el actor tiene serios problemas para controlar su ira y nivel de exigencia lo que le resulta difícil hacer amigos en los sets de rodaje.

Es imposible olvidar el ataque de furia que tuvo durante la filmación de “Terminator Salvation”. El galés tuvo un violento comportamiento contra el director de fotografía, Shane Hurlbut, por interrumpir accidentalmente la grabación de una escena.

Katherine Heigl
La que fuera la doctora Izzie Stevens en “Grey’s Anatomy” se ha hecho famosa también por sus malas formas en el ámbito laboral y es de las menos queridas por sus colegas. Katherine Heigl dejó en evidencia su comportamiento de “diva” cuando se retiró de la carrera por un Emmy por considerar que su personaje había perdido presencia en el drama televisivo de ABC, provocando la furia de la creadora del programa, Shonda Rhimes, y nunca más apareció por el set del show que la lanzó a la fama. Luego boicoteó la promoción de “Ligeramente embarazada” criticando el machismo de la película y terminó peleada con Seth Rogen, su compañero en el filme, y con el director, Judd Apatow.

Pero lo que la hacía imposible -dicen- eran sus constantes exigencias: suites en los mejores hoteles y cláusulas en sus contratos que le daban derecho a reescribir el guión o aprobar al resto del elenco. Y así la intérprete fue sepultando poco a poco su propia carrera.

Con el público metido en el bolsillo gracias a populares comedias románticas como “27 vestidos” y “La Cruda Verdad”, Heigl pudo haberse convertido en una gran estrella. Parecía destinada a heredar el título de novia de América que antes habían tenido Julia Roberts y Meg Ryan.

Bill Murray
En Hollywood se viene asegurando desde hace años que el paso del tiempo ha conseguido suavizar el fuerte temperamento de Bill Murray. Sin embargo, cuando se le pregunta el actor insiste en que su carácter sigue siendo el mismo y que lo único que ha cambiado es que se ha vuelto más selectivo a la hora de elegir con quién compartir tiempo en el set.

“Tengo esa reputación por culpa de la gente con la que no me gustó trabajar o no sabían cómo trabajar conmigo o directamente cómo trabajar en general”, se defendía el intérprete en una entrevista al diario The Guardian en 2018. Al actor de 69 años no le quita el sueño que ciertos cineastas no lo quieran en sus proyectos por su fama de gruñón y por haber protagonizado ciertos encontronazos con colegas: “Algunos creen que te contratan y tienen derecho a comportarse como dictadores”.

Murray se ganó su fama de difícil por incontables episodios más que incómodos con compañeros de trabajo o miembros de los equipos de rodaje. Hay un motivo por el cual no repitió su papel en la secuela de Los ángeles de Charlie. La película era mala, sí, pero fue Lucy Liu quien lo pidió tras una fuerte discusión con el cómico. Según cuentan, el actor se la pasó cuestionando los dotes interpretativos de Drew Barrimore y Cameron Díaz mientras que a la actriz asiática le hizo la vida imposible porque no creía que estuviera a la altura del resto del elenco. “¿Tú, qué haces aquí, si no sabes actuar?”, le dijo mirándola a la cara.

Edward Norton
El tres veces nominado al Oscar es conocido en la industria por apropiarse de los proyectos en los que trabaja. Todo debe pasar por él primero, dicen. En “American History X” editó sus escenas y se presentó en el rodaje de “El dragón rojo” con su texto reescrito. Tras dar vida a Hulk en la película de Louis Leterrier en 2008 todo parecía indicar que el actor recuperaría a su personaje en “Los Vengadores” (2012) pero finalmente se quedó fuera, según Kevin Feige, presidente de Marvel Studios, preferían buscar a un actor que mostrara un “espíritu colaborativo”. El guionista Zack Penn filtró a la prensa que el intérprete tenía una forma “inusual” de trabajar: cambiaba las escenas en el momento de filmarlas o hacía largos ejercicios de preparación.

Estás son otras de las estrellas con mal caracter a la hora de trabajar en las grandes producciones…

Gwyneth Paltrow, Mike Myers, Shia LaBeouf