Puerto Vallarta, el paraíso que el CJNG convirtió en un infierno

En la zona de influencia del cártel del Mencho, el ex gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, fue asesinado por la espalda en un restaurante. La escalada de violencia cada día es más grave

Puerto Vallarta es uno de los principales destinos turísticos de México, pero el sonido de las balas han silenciado a la brisa del mar. La madrugada del viernes fue asesinado en el baño de un bar el ex gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval.

Se trata de un evento de violencia más en el puerto que está bajo la influencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

“Con un profundo dolor quiero informarles que hace unos momentos el ex gobernador de nuestro estado, Aristóteles Sandoval, fue víctima de un ataque directo en Puerto Vallarta. Lamentablemente ha fallecido. Mi solidaridad con su familia en estos momentos tan difíciles”, anunció el gobernador de la entidad, Enrique Alfaro.

“He girado instrucciones a que el gabinete de seguridad se traslade a Puerto Vallarta y encabecen las investigaciones. Estaremos informando sobre lo sucedido en las próximas horas”, añadió el mandatario.

Hace unas semanas José Felipe Tomé Velázquez, empresario inmobiliario conocido como “Lord Amparos”, fue privado de su libertad la madrugada del domingo 22 de noviembre por un grupo de civiles armados que lo emboscaron cuando circulaba en calles de Puerto Vallarta.

Según las primeras versiones, alrededor de las 2:30 horas, el empresario salió del restaurante Sonora Grill, ubicado sobre Marina Vallarta, a bordo de su Suburban blanca, placas RGU 9667, con dirección al desarrollo Bolongo, en Punta de Mita.

Sin embargo, a la altura del crucero de la delegación “Las Juntas”, por la carretera federal 200, les cerró el paso un vehículo gris y, segundos después, se acercó una camioneta Mazda roja de donde descendieron varios sujetos con armas largas y les dispararon.

El comando se llevó al empresario, mientras que tirado junto a la Suburban quedó el cuerpo de un hombre, identificado de forma preliminar como Jeovanny Flores, director comercial de Bolongo.

Se informó que las otras personas que viajaban con el empresario eran su novia, identificada como Lizbeth Anabel; y la esposa del director comercial, Jayciel; y Luis Ángel, chofer de Felipe Tomé.

En el sitio quedaron al menos 71 casquillos percutidos, calibres .223, 7.62 y 9 milímetros.

Gerardo Octavio Solís Gómez, fiscal de Jalisco, reportó la cronología de lo sucedido y señaló: “Tenemos información de que iba herido. En este momento y dados los datos también preliminares, el segundo vehículo es el que llega y es el que se lleva a esta persona, podrían haber escapado hacia el vecino estado de Nayarit, por el rumbo de Nuevo Vallarta”.

José Felipe Tomé Velázquez era un empresario originario del estado de Guanajuato que ha amasado su fortuna por realizar desarrollos inmobiliarios que han sido tildados de irregulares en algunos municipios. Para poder acreditar sus negocios, Tomé Velázquez recurre frecuentemente a los amparos, por ello su apodo.

Aunado a esto, el empresario también está relacionado por establecer tratos con los hermanos Bribiesca, hijos de la ex primera dama Marta Sahagún.

De acuerdo con una pieza periodística de Capital México, “Desde 2016, que se inició la averiguación previa en contra de Felipe Tomé y Edgar Arteaga Plancarte, y como ha venido haciéndolo desde hace años, el presunto responsable junto con su allegado, promovieron un nuevo juicio de amparo. A final de cuentas sus asesores jurídicos suman a su despacho asuntos sustentados en ‘chicanas’. No obstante, a Tomé Velázquez se le dictó auto de formal prisión en su contra el 26 de junio de 2017 pero se valió, nuevamente, de un juicio de amparo que fue resuelto en noviembre del mismo año”.

Es dueño de City Capital y cuenta con otros desarrollos como Cima Real en Puerto Vallarta, Cima Park en Zapopan, Galatea, Parque San Javier y City Tower en Guadalajara, construcciones en las que ha tenido problemas por no respetar la legislación referente al desarrollo local.

Quedan en la memoria las imágenes de un comando levantando a los hijos del Chapo Guzmán en el restaurante la Leche de Puerto Vallarta, como fiel reflejo de la lucha que libra el narco en el paradisíaco puerto.