Federico García Lorca y el mundo de los niños / Federico García Lorca and the world of children

Marcelo Bianchi Bustos

El gran Federico García Lorca, el autor de  La casa de Bernarda Alba, Yerma, Doña Rosita la soltera y tantas genialidades, es conocido por su obra poética y teatral. Su obra lo transformó en inmortal pero muchos desconocen – o no recuerdan – otra faceta distinta que es la relación entre el escritor y el mundo de los niños. Para llegar a ellos, Lorca tuvo que volver a su infancia, tuvo que recordar muchas de sus vivencias que tuvo en su Andalucía natal, andar entre papeles viejos y palomares vacíos, tal como lo describe en su poesía Infancia y muerte.

En ese camino por el mundo de los niños, la primera parada tiene que ver con un recuerdo del poeta sobre Caperucita Roja, una obra de origen folklórico que formó parte de su infancia lectora. Este recuerdo aparece en una obra que fue escrita en 1919 pero que permaneció inédita hasta 1994 y se titula La balada de Caperucita. Se trata de una obra extensa compuesta por 568 versos en los que el escritor, retomando a la Divina Comedia de Dante, recrea el cuento infantil pero en lugar de perderse en el bosque, la niña se pierde en el cielo y es guiada por San Francisco de Asís. Si bien no es una obra infantil lo importante es el lugar que le da a la protagonista en esta maravillosa obra pues se trata de un personaje prototípico de los cuentos folklóricos.

El segundo descanso en el camino tiene que ver con las nanas, es decir las canciones de cuna que son transmitidas de forma oral de generación en generación, a quien Lorca caracteriza como el pan de vida con el que se alimenta a los niños. En una interesante conferencia dictada en Buenos Aires en 1928 narró que en una oportunidad, paseando cerca de Granada, oyó cantar a una mujer del pueblo mientras dormía a su niño. Él explica que en cada una de las palabras que ella decía se hacía presente la herencia del pueblo, de la tradición.  Este hecho lo llevó a recopilar distintas canciones de cuna de toda España para aprender la manera en que las madres dormían a sus niños.

En la última para hay una obra, El lagarto está llorando, que tiene como destinatarios a los niños. Presenta magistralmente una poesía en la que un lagarto y una lagarta lloran porque han perdido su anillo de bodas. Desfilan en ella, gracias al uso del lenguaje poético, el sol y los pájaros que le dan un entorno idílico a este drama de los dos pobres animales.

Con estos tres hitos, Federico ingresó al mundo de los niños que hoy pueden disfrutar su arte pero no solo por medio de estos textos sino de toda su poética pues la misma está plagada de grandes textos en los que el uso del lenguaje, su ritmo y su musicalidad.

Marcelo Bianchi Bustos

Federico García Loca and the world of children

Marcelo Bianchi Bustos

The great Federico García Lorca, the author of La casa de Bernarda Alba, Yerma, Doña Rosita la soltera, and so many genius creations, is known for his poetic and theatrical work. His work made him immortal, but many are unaware – or do not remember – another different facet, which is the relationship between the writer and the world of children. To reach them, Lorca had to go back to his childhood, he had to remember many of his experiences that he had in his native Andalusia, walking among old papers and empty dovecotes, as he describes it in the poem “Childhood and Death.”

On this journey through the world of children, the first stop has to do with a memory of the poet about Little Red Riding Hood, a work of folkloric origin that was part of his childhood reading. This memory appears in a work that was written in 1919 but which remained unpublished until 1994 and is titled La balada de Caperucita. It is an extensive work composed of 568 verses in which the writer, taking up Dante’s Divine Comedy, recreates the children’s story but instead of getting lost in the forest, the girl gets lost in heaven and is guided by Saint Francis of Assisi. Although it is not a children’s work, the important thing is the place that the protagonist gives in this wonderful work because she is a prototypical character of folk tales.

The second break on the road has to do with lullabies, that is, lullabies that are transmitted orally from generation to generation, which Lorca characterizes as the bread of life with which children are fed. In an interesting lecture given in Buenos Aires in 1928, he narrated that on one occasion, while walking near Granada, he heard a woman from the town sing while she put her child to sleep. He explains that in each of the words she said about her, the heritage of the people, of tradition, was present. This fact led him to compile different lullabies from all over Spain to learn how mothers sang their children to sleep.

In the last one there is a play, the lizard is crying, which is intended for children. He masterfully presents a poem in which a lizard couple cries because they have lost their wedding ring. Thanks to the use of poetic language, the sun and the birds give an idyllic setting to this drama of the two poor animals.

With these three milestones, Federico entered the world of children who today can enjoy his art, not only through these texts but also through all his poetry, since it is full of great texts that reveal the writer’s use of language, its rhythm, and its musicality.