Aumenta la violencia en la frontera entre Colombia y Venezuela / Violence increases on the border between Colombia and Venezuela

WASHINGTON – Los enfrentamientos entre grupos armados en la frontera entre Colombia y Venezuela han provocado un aumento dramático de la violencia en los primeros meses de 2022, forzando a miles a huir de sus hogares, señaló este lunes 28 un reporte de la organización humanitaria Human Rights Watch (HRW).

Los grupos armados “están cometiendo abusos brutales contra civiles en la frontera entre Colombia y Venezuela, en algunos casos con la complicidad de miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas”, dijo Tamara Taraciuk, directora en funciones para América el hemisferio en HRW.

La respuesta de las autoridades colombianas “ha sido inadecuada e insuficiente, y deben redoblar urgentemente sus esfuerzos para proteger a la población y asistir a las personas desplazadas”, agregó Taraciuk.

Según el reporte de HRW, el 1 de enero de 2022 comenzaron los enfrentamientos entre el Comando Conjunto de Oriente -una coalición de grupos disidentes que surgieron tras la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)- y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Estos grupos disputan control de territorio y de actividades ilícitas, como tráfico de drogas y de minerales ilegalmente extraídos, contrabando y extorsiones, en la frontera entre el departamento de Arauca (este-noreste de Colombia) y el estado venezolano de Apure (suroeste).

“Los guerrilleros de ambos bandos, que anteriormente habían operado como aliados, han cometido múltiples abusos, incluyendo asesinatos, reclutamiento forzado, incluso de niños y niñas, y desplazamiento forzado”, dice el reporte de HRW.

También sostiene que “miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas, que han estado implicadas en violaciones de derechos humanos que han dado lugar a investigaciones internacionales sobre presuntos crímenes de lesa humanidad, han realizado operaciones conjuntas con miembros del ELN”.

HRW visitó los departamentos colombianos de Arauca y Vichada (oriente, fronterizo con los estados venezolanos de Apure y Amazonas) y entrevistó a más de 100 personas, incluyendo algunas por teléfono antes y después de las misiones.

Sus entrevistas incluyeron 43 personas que habían huido de Apure, así como líderes comunitarios e indígenas, funcionarios judiciales, autoridades locales colombianas y representantes de organizaciones humanitarias y de derechos humanos, y agregó que el Ministerio de Defensa de Venezuela no respondió a su solicitud de información.

Sobre esas bases, el reporte sostuvo que desde comienzos de año al menos 3860 personas se han desplazado internamente en Arauca y más de 3300 han huido de Venezuela a los departamentos colombianos de Arauca y Vichada.

“Ambos grupos armados han matado a decenas de personas. Muchos entrevistados dijeron que miembros del ELN buscaron a personas a las que acusaban de colaborar con grupos disidentes de las FARC”, señaló el reporte.

También recordó que el 19 de enero un carro bomba explotó cerca de un edificio en el centro de Saravena, ciudad de Arauca donde tienen su sede varias organizaciones comunitarias y de derechos humanos y donde se refugiaban al menos 50 líderes comunitarios locales y defensores de derechos humanos.

“El Frente 28 de las disidencias, parte del Comando Conjunto de Oriente, reconoció su responsabilidad en el ataque y señaló que el edificio era el ‘centro de mando urbano’ del ELN”, según la documentación y reportes de prensa recogidos por HRW.

La Policía Nacional de Colombia informó que hubo 103 homicidios en Arauca en enero y febrero, “por lejos, la cifra de homicidios más alta reportada en los primeros dos meses del año en Arauca al menos desde el 2010”.

“El dramático aumento de homicidios en Arauca este año refleja un preocupante deterioro de las condiciones de seguridad para civiles”, subrayó HRW.

A ambos lados de la frontera, el ELN y el Comando Conjunto de Oriente también han forzado a numerosas personas a incorporarse a sus filas, incluyendo menores.

Las autoridades colombianas “deben redoblar sus esfuerzos para proteger a la población y asistir a las personas desplazadas, y la Misión de Determinación de los Hechos de las Naciones Unidas debe investigar la responsabilidad de las fuerzas de seguridad venezolanas en los abusos de las guerrillas”, demandó HRW. (IPS)

Violence increases on the border between Colombia and Venezuela

WASHINGTON – Clashes between armed groups on the border between Colombia and Venezuela have caused a dramatic increase in violence in the first months of 2022, forcing thousands to flee their homes, said a report by the humanitarian organization Human Rights Watch (HRW).

Armed groups “are committing brutal abuses against civilians on the Colombia-Venezuela border, in some cases with the complicity of members of the Venezuelan security forces,” said Tamara Taraciuk, acting director for the Americas hemisphere at HRW.

The response of the Colombian authorities “has been inadequate and insufficient, and they must urgently redouble their efforts to protect the population and assist the displaced,” added Taraciuk.

According to the HRW report, on January 1, 2022, clashes began between the Joint Command of the East – a coalition of dissident groups that emerged after the demobilization of the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) – and the guerrillas of the Liberation Army. National (ELN).

These groups dispute control of territory and illicit activities, such as drug trafficking and illegally extracted minerals, smuggling and extortion, on the border between the department of Arauca (east-northeast of Colombia) and the Venezuelan state of Apure (southwest).

“Guerrillas from both sides, who had previously operated as allies, have committed multiple abuses, including assassinations, forced recruitment, including of children, and forced displacement,” says the HRW report.

It also maintains that “members of the Venezuelan security forces, who have been implicated in human rights violations that have given rise to international investigations into alleged crimes against humanity, have carried out joint operations with members of the ELN.”

HRW visited the Colombian departments of Arauca and Vichada (east, bordering the Venezuelan states of Apure and Amazonas) and interviewed more than 100 people, including some by phone before and after the missions.

Its interviews included 43 people who had fled Apure, as well as community and indigenous leaders, judicial officials, local Colombian authorities, and representatives of human rights and humanitarian organizations, adding that the Venezuelan Ministry of Defense did not respond to his request for information.

On these bases, the report stated that since the beginning of the year at least 3,860 people have been internally displaced in Arauca and more than 3,300 have fled from Venezuela to the Colombian departments of Arauca and Vichada.

“Both armed groups have killed dozens of people. Many interviewees said that ELN members sought out people they accused of collaborating with FARC dissident groups,” the report said.

He also recalled that on January 19 a car bomb exploded near a building in the center of Saravena, the city of Arauca, where several community and human rights organizations are based and where at least 50 local community leaders and human rights defenders were taking refuge.

“The 28th Front of the dissidents, part of the Joint Command of the East, acknowledged its responsibility in the attack and pointed out that the building was the ‘urban command center’ of the ELN,” according to documentation and press reports collected by HRW.

The Colombian National Police reported that there were 103 homicides in Arauca in January and February, “by far the highest number of homicides reported in the first two months of the year in Arauca since at least 2010.”

“The dramatic increase in homicides in Arauca this year reflects a worrying deterioration in security conditions for civilians,” HRW stressed.

On both sides of the border, the ELN and the Joint Command of the East have also forced numerous people to join their ranks, including minors.

The Colombian authorities “must redouble their efforts to protect the population and assist displaced persons, and the United Nations Fact-Finding Mission must investigate the responsibility of the Venezuelan security forces in the guerrilla abuses,” demanded HRW. (IPS)