Legalización de indocumentados / Legalizing the undocumented

Por Maribel Hastings y David Torres | TULSA, OK

Se citan mil estudios sobre los beneficios para el país de legalizar la mano de obra indocumentada; hay lamentos porque los llamados Soñadores siguen sin legalizarse y porque la protección temporal que recibieron hace una década está en la cuerda floja en los tribunales; nos recuerdan que incluso las manos que recogen y procesan nuestros alimentos, los trabajadores agrícolas, no tienen documentación, en su mayoría. Los republicanos, por su parte, se van a la frontera a montar un teatro sobre la “crisis” que hay, aseguran que estamos siendo “invadidos”, pero son los primeros en bloquear proyectos de ley que buscan reformar las leyes de inmigración en sus diversas manifestaciones: frontera, asilo, indocumentados, etcétera.

Esos republicanos apuestan, por supuesto, no a salvaguardar sus principios como partido, sino a beneficiarse políticamente de los remanentes de ese rancio Trumpismo que sigue apoderándose del ala conservadora del país, promoviendo no solo la agenda antiinmigrante, sino haciendo retroceder décadas los derechos civiles, para volver a invisibilizar a las minorías, sobre todo a los inmigrantes de color.

Esto ocurre porque en este país y en este Congreso se ha perfeccionado el arte de hacer creer que se está haciendo algo. Es decir, a los políticos y politiqueros y a muchos de sus amigos, particularmente en los medios de prensa de derecha, les resulta más rentable y beneficioso desde el punto de vista electoral señalar que existe un problema, condenar y culpar a los demócratas de ese problema; pero si esos demócratas proponen una solución, pues también la bloquean y la rechazan. Les conviene que el problema del que tanto se quejan no se solucione.

En todo caso, quienes sí hacen su parte son, por supuesto, los Dreamers, cuyas aportaciones año con año han sido evaluadas y elogiadas por propios y extraños, destacándose sobre todo lo que han hecho por el país hasta el momento, pero sobre todo lo que podrían hacer si su situación se regularizara.

Por ejemplo, cada investigación sobre el tema nos dice que los Dreamers agregan más de 40 mil millones de dólares al año al Producto Interno Bruto (PIB), lo que se traduce en casi seis veces más que los 7 mil millones de dólares que DACA le cuesta a Estados Unidos. Ello se debe, entre muchos otros factores, a que este grupo de jóvenes también ha pasado a formar parte de la economía como compradores e inversionistas, ya sea en el sector automovilístico o en el inmobiliario. También han abierto negocios, han creado empleos, han multiplicado el servicio bancario al abrir cuentas, pero sobre todo han fortalecido la competitividad internacional del país como parte de su preparación educativa.

Toda la ignorancia que sustenta a ese grupo extremista republicano les impide saber que si DACA fuese eliminado definitivamente, la pérdida para la economía estadounidense podría elevarse a más de 21 mil millones de dólares. ¿Será más su racismo que esta realidad económica palpable que producen, por ejemplo, los Dreamers?

Lo peor del caso es que la demagogia y el bloqueo republicanos producen una paralización en el Congreso ahora de mayoría demócrata; y estos últimos siempre han pecado de dejarse intimidar por su facción moderada y por los republicanos hasta llegar a la total inacción y no tener mucho que mostrar de cara a las elecciones intermedias de noviembre, cuando está en juego el control del Congreso.

Porque en el fondo los demócratas también le sacan partido a esa paralización republicana, pues tienen a quién culpar por lo no conseguido. El peligro es que el perfil de los votantes va cambiando y muchos electores hoy en día no tienen la misma paciencia ni lealtad hacia los partidos. Votan esperando resultados, algo que en este ciclo electoral será muy difícil demostrar. (America’s Voice)

Legalizing the undocumented

By Maribel Hastings and David Torres | TULSA, OK

A thousand studies are cited on the benefits to the country of legalizing undocumented labor; there are regrets because the so-called Dreamers are still not legalized and because the temporary protection they received a decade ago is hanging in the balance in the courts; they remind us that even the hands that pick and process our food, the farmworkers, are largely undocumented. The Republicans, for their part, go to the border to put on a theater about the “crisis” that exists, they assure that we are being “invaded,” but they are the first to block bills that seek to reform immigration laws in their various manifestations: border, asylum, undocumented, etc.

Those Republicans bet, of course, not to safeguard their principles as a party, but to benefit politically from the remnants of that stale Trumpism that continues to take over the conservative wing of the country, promoting not only the anti-immigrant agenda, but also setting civil rights back decades, to make minorities invisible again, especially immigrants of color.

This happens because in this country and in this Congress the art of making believe that something is being done has been perfected. That is, it is more profitable and electorally beneficial for politicians and politicians and many of their friends, particularly in the right-wing media, to point out that there is a problem, to condemn and blame the Democrats for that problem, but if those Democrats propose a solution, then they also block and reject it. It suits them that the problem they complain about so much is not solved.

In any case, those who do their part are, of course, the Dreamers, whose contributions year after year have been evaluated and praised for what they have done for the country so far, but above all what could they do if their situation were normalized?

For example, every piece of research on the subject tells us that Dreamers add more than $40 billion a year to Gross Domestic Product (GDP), which translates to nearly six times more than the $7 billion DACA gives them. It costs the United States. This is due, among many other factors, to the fact that this group of young people has also become part of the economy as buyers and investors, whether in the automotive or real estate sector. They have also opened businesses, created jobs, increased banking services by opening accounts, but above all they have strengthened the country’s international competitiveness as part of their educational preparation.

All the ignorance that sustains this Republican extremist group prevents them from knowing that if DACA were definitively eliminated, the loss for the US economy could rise to more than 21 billion dollars. Is it more their racism than this palpable economic reality produced, for example, by the Dreamers?

The worst of the case is that the Republican demagoguery and blockade produce a paralysis in the Congress, now with a Democratic majority; and the latter have always sinned in allowing themselves to be intimidated by their moderate faction and by the Republicans to the point of total inaction and not having much to show for the midterm elections in November, when control of Congress is at stake.

Because deep down the Democrats also take advantage of that Republican paralysis, since they have someone to blame for what they did not achieve. The danger is that the profile of voters is changing, and many voters today do not have the same patience or loyalty towards the parties. They vote expecting results, something that in this electoral cycle will be very difficult to demonstrate. (America’s Voice)