Se eleva el mensaje violento del Trumpismo / Trump’s Violent Message Grows Louder

Por Maribel Hastings y David Torres

WASHINGTON, DC — Desde el mundo paralelo en el cual operan, la desfachatez de los republicanos ha llegado a un grado superlativo. Esta vez, el senador republicano de Carolina del Sur y principal porrista de Donald Trump, Lindsey Graham, declaró el domingo en Fox News que si el expresidente fuera enjuiciado por el lío de los documentos clasificados de los que se apropió indebidamente quién sabe con qué fin, “literalmente habrá disturbios en las calles”.

Fiel al Trumpismo y a la idea de que haga lo que haga Trump, así sea algo ilegal, nunca habrá consecuencias, el comentario de Graham fue una advertencia al Departamento de Justicia. Es decir, para que, en caso de que la institución cuente con las pruebas necesarias para procesar a Trump, desista de hacerlo porque los trumpistas responderán como solo saben hacerlo: con violencia. Eso lo demostraron ante el mundo el 6 de enero de 2021 durante el asalto al Capitolio federal; asimismo, otros fanáticos de Trump han perpetrado incluso masacres motivadas por el prejuicio racial y el sentimiento antiinmigrante que son ya parte intrínseca de las estrategias políticas y electorales de los republicanos.

La declaración de Graham, además de temeraria e irresponsable políticamente, conlleva un mensaje muy claro para las huestes del expresidente, que con toda seguridad esperan, otra vez, la señal de ataque para exhibir esa podredumbre que todo racista lleva dentro, sin importarle el daño a una nación que ha visto en su historia verdaderas y auténticas luchas que la han hecho evolucionar.

La más reciente “probadita” de esa actitud xenófoba que ha permeado en diversos sectores sociales, sobre todo de estados mayoritariamente republicanos, la hemos podido presenciar —no sin cierta náusea—en ese bochornoso episodio protagonizado en Dallas la semana pasada por una mujer blanca autoidentificada como “mexicoamericana” que atacaba física y verbalmente a un grupo de mujeres con acento hindú. Fue fácil descifrar en el lenguaje utilizado por esa mujer la esencia de la retórica que han vuelto a usar en sus campañas diversos candidatos republicanos, a todas luces antiinmigrante, grosera y excluyente.

En efecto, Graham no condenó ni las acciones de Trump, ni la potencial violencia que augura; pero sí amenazó veladamente al Departamento de Justicia, nada menos que por hacer su trabajo y para que en caso de que haya suficientes pruebas para encausar a Trump, la institución se desista de hacerlo porque para los republicanos este personaje está por encima de la ley.

Es sabido que el Departamento de Justicia enfrenta una situación políticamente complicada y sensible en este caso, pero es escalofriante que un senador federal utilice la amenaza de “disturbios” para entorpecer una investigación en curso y que lo haga en Fox News hablándole directamente a las huestes de Trump, siempre listas para hacer lo que sea por su líder.

Ese culto a la personalidad de alguien que delinque habla mucho —y mal— de esa parte de la sociedad estadounidense que nunca se dio cuenta de que su país se transformó para siempre, y que hay otra parte de esta nación que no va a permitir que Estados Unidos retroceda. Tampoco se han dado cuenta de que el discurso republicano es ya anacrónico y que choca con la composición demográfica de un conglomerado diverso propio de este siglo que se va abriendo paso a la inclusión, a pesar de todo.

Pero ahora sucede que los republicanos ya han pasado de la retórica extremista a las acciones extremistas. Y si de poder se trata, parece no importarles las mentiras ni las consecuencias que su retórica pueda contener. La masacre de El Paso en 2019, por ejemplo, fue perpetrada por un individuo que se creyó que estamos siendo “invadidos” por inmigrantes en la frontera sur. Pero ni las muertes en El Paso ni en otras ciudades han evitado que los republicanos sigan echando mano de falsedades para hacer campaña. ¿Cuántos actos violentos están por venir debido a su irresponsabilidad política? (America’s Voice)

Trump’s Violent Message Grows Louder

Washington, DC – From the parallel world in which they operate, Republicans’ audacity has reached a superlative level. This time, the Republican senator from South Carolina and main cheerleader for Donald Trump, Lindsey Graham, declared on Fox News last Sunday that if the former president was indicted for the mess about the classified documents that he misappropriated, to who knows what end, “there will literally be riots in the street.”

Loyal to Trumpism and to the idea that no matter what Trump does, even something illegal, there will never be any consequences, Graham’s comment was a warning to the Department of Justice. Basically it is as if he is saying, if the institution has the proof necessary to charge Trump, it should decline to do so because Trumpistas will respond the only way they know how: with violence. They demonstrated this to the world on January 6, 2021 during the assault on the federal Capitol building; moreover, other Trump fanatics have even perpetrated massacres motivated by the racial prejudice and anti-immigrant sentiment that are already an intrinsic part of Republicans’ political and electoral strategies.

Graham’s statement, on top of being politically rash and irresponsible, sends a very clear message to the followers of the ex-president, who surely lie in wait, yet again, for the signal to attack in order to exhibit the putrefaction that every racist has inside, not caring about the damage it does to a nation that has seen real and authentic battles in its history that made it evolve.

The most recent proof of this xenophobic attitude that has permeated in diverse social sectors, especially in majority-Republican states, that we have been able to witness—not without a certain nausea—is this sultry episode in Dallas last week by a white woman who self-identified as “Mexican-American” and physically and verbally attacked a group of women with Indian accents. It was easy to decipher, through the language used by this woman, the essence of the rhetoric that has come back into use by different Republican candidates’ campaigns, all of them anti-immigrant, rude, and exclusionary.

Basically, Graham neither condemned Trump’s actions, nor the potential violence he is predicting; but he issued a veiled threat to the Justice Department, for just doing their job and, so that in case there is sufficient evidence to charge Trump, the institution declines to do so because, for Republicans, this man is above the law.

It’s true that the Justice Department is confronting a politically complex and sensitive situation, but it’s chilling that a U.S. senator would use the threat of “riots” to hinder an ongoing investigation and that he would do so on Fox News, talking directly to Trump’s followers who are always ready to do anything for their leader.

This cult of personality toward someone who breaks that law speaks a lot—and badly—about that part of U.S. society that never realized that their country has changed for good, and that there is another part of the nation that will not allow the United States to go backwards. They also haven’t realized that Republican discourse is already an anachronism and is running up against the demographic composition of a diverse collective from this very century that is opening up to inclusion, despite everything.

But now it turns out that Republicans have already passed from extremist rhetoric to extremist actions. And if we’re talking about power, it seems that neither the lies nor the consequences that their rhetoric could cause matter. The El Paso massacre in 2019, for example, was perpetrated by an individual who thought that we were being “invaded” by immigrants at the southern border. But neither the deaths in El Paso nor in other cities have kept the Republicans from lending credence to falsehoods in their campaigns. How many violent acts are to come, due to their political irresponsibility? (America’s Voice)