El Covid y nuestros miedos una relación directamente proporcional / How the Covid 19 experience triggers the most human fears

Por Victoria Lis Marino | Neuquén, Argentina

Nunca pensé que lo que escuchaba de los demás, era de hecho cierto. Desde que comenzó la pandemia los disparos nos picaron cerca pero nadie de mi familia se contagio, lo que me hizo mirar todo desde afuera y a la distancia. Debo confesar que no respeté demasiado al covid en mi país, la argentina, porque estaba todo tan recargado de cuestiones políticas que llegué a descreer de lo que sucedía. El gobierno de turno utilizó la pandemia para profundizar su modelo y gestar un gobierno autoritario que no dejó lugar para cuestiones humanas. Usaron el miedo para mantenernos dentro de casa durante un año entero, dejaron las escuelas cerradas y violaron todos los derechos de los niños mientras ellos se vacunaban con el resto de la elite política, generando un gobierno de unos pocos zelotas del trotskismo más acérrimo.  No había manera de que en este contexto yo fuera a creer en los horrores de la pandemia, pero hoy todo cambió. Soy covid positivo y tengo miedo.

Soy una mujer saludable en mi treintena, no fumé nunca, practico deportes y no consumo alcohol, todo indica que voy a estar bien. No obstante, nunca jamás me sentí tan mareada y paralizada como en los últimos ocho días, con una fiebre intermitente que va y que viene, y el temor de no estar muy segura de poder controlar mi destino. Me siento sola y desamparada, mi esposo está enfermo, mi niña también. Se suponía que menos del 4% de los niños se enferman, y me tocó a mi, no para de toser y mejora lentamente. No me malinterpreten, considerando la situación de muchos estamos bastante bien parados, pero no puedo dejar de tener miedo, nosotros tres en la casa con nuestros cuatro perros sin saber a quién infectamos en el tiempo que no sabíamos si éramos positivos, eso me asfixia. ¿Qué pasaría con mi familia si me intubaran? ¿Quién llevaría a mi hija a dormir por las noches? ¿Qué si mi madre se infectó porque no resistió dejarme sola y quiso verme? ¿Y si mato a mi propia madre?

Somos muy vulnerables y frágiles los seres humanos, aquí en Argentina, en China, México, noruega, Estados Unidos, en todos lados. Somos personas con miedo a perder su dignidad, que tenemos más o menos suerte según el lugar del globo donde nos haya tocado vivir. Si estuviera en estados Unidos, probablemente hubiese podido vacunarme y quizás estaría mejor, pero vivo en el tercer mundo y no tengo derecho a nada, solo a esperar hasta que cambie mi suerte, mientras tanto, tengo miedo. (La Semana)

Victoria Lis Marino desde Argentina

How the Covid 19 experience triggers the most human fears

By Victoria Lis Marino | Neuquén, ARGENTINA

I never thought that what I’d heard from others could actually be true. Since the pandemic started all shots bounced near, but none of them hit my family, meaning that for one year I looked at the pandemic from the afar. I have to admit that I did not respect the pandemic; in my country, Argentina, it was so loaded with politics that suddenly it became a fight between freedom and a totalitarian state that left no place for humanity, for our true condition. Fear was used by the local government to keep people on lockdown for a year, to keep the schools closed, and children completely disregarded, to move forward with pro socialist measures and eventually become a “know it all state” that benefited a corrupted bureaucracy that got its vaccines before the public. There was no way I was going to believe in the horrors of the pandemic, until today. I am Covid positive and I am afraid.

I am a healthy strong woman in my mid-thirties, haven’t smoked in my life, I am keen on sports and do not even drink beer, so the odds are with me. Still, I have been feeling paralyzed and unsound for the last seven days, and with an intermittent fever that comes and goes. I can feel the dizziness all around me, the impossibility of controlling my fate with the possibility of the unthinkable ahead. I feel afraid and lonely. My husband is sick and even my baby girl.

I’ve read so many reports on children, less than 3% get sick, still my girl of 4 is coughing in unprecedented ways and cannot breathe properly. Don’t get me wrong, we are OK, considering what’s happening to others, but my current situation, the three of us alone in the house in lockdown again with our 4 dogs, the possibility of having infected somebody else, the unknown community while we were oblivious of our situation, kills me.

What could happen to my family if I got intubated? Who will put my little girl to sleep? What if my mother got infected because she was so desperate to see me that she decided to come along? What if I kill my own mother? We are so vulnerable, in Argentina, in China, in Mexico, Norway or the USA, we are all human beings who are afraid of losing their humanity and now feel more miserable depending on the region of the world they live in. If I lived in the USA I would probably be vaccinated by now, nothing would have happened, but I was unlucky, I live in the third world, and will have to wait until wealth comes our way. But in the meantime… I am afraid. (La Semana)