La misión migratoria de Kamala Harris / The migration mission of Kamala Harris

Por Maribel Hastings y David Torres

Si bien la visita oficial de la vicepresidenta Kamala Harris a México y Centroamérica para discutir las raíces de la migración hacia el Norte cumple una misión con metas más a largo que a corto plazo, la necesidad de legalizar a los millones de indocumentados que llevan décadas viviendo en Estados Unidos, trabajando y pagando impuestos, es inmediata.

Esa es una verdad que, por su palpable evidencia, debería ser atendida ya en todos los ámbitos, no solo para resolver de una vez por todas la situación de inestabilidad migratoria y económica de esos millones de seres humanos, sino para ver si en esta ocasión las promesas hechas en campaña sí se cumplen.  Y vaya que han sido tantas, que la cuenta ya se ha perdido de generación en generación de inmigrantes, por lo menos en los últimos 30 años.

Porque pretender que Harris mueva una varita mágica y termine con las causas que llevan y llevarán a millones a seguir mirando hacia Estados Unidos como su única salvación es únicamente seguir postergando la solución para legalizar a los que ya están aquí.

¿Con qué propósito alargar las soluciones a un tema tan analizado, manoseado, entendido y aceptado, como lo es el migratorio? ¿Por qué darle cabida y por qué hacerle caso a la parte republicana que de antemano se ha convertido en un ala antiinmigrante y xenófoba? Pero sobre todo, ¿por qué no utilizar la legitimidad política que le han conferido las urnas a este gobierno para enfocar todo su poder en regularizar a esos 11 millones de indocumentados? ¿Es mucho pedir?

Aunque sea loable tratar de destinar fondos a medidas que combatan en los países de origen el flujo de migrantes, la realidad es que de un día para el otro no se puede poner fin a décadas de corrupción, miseria, violencia de pandillas, falta de acceso a educación, desempleo e inestabilidad política. Incluso, esa especie de ayuda no es nueva, ni ha resultado en mejores condiciones para la región; en todo caso, ha servido para fomentar aún más la corrupción entre las élites que hacen de esos fondos un coto particular de poder y de enriquecimiento ilícito, sobre todo porque no ha habido fiscalización.

Por otro lado, tampoco se deshacen de un plumazo los desastres de décadas de intervencionismo de EEUU en los gobiernos y las guerras civiles de muchas de estas naciones. Primero crean el desastre, se lavan las manos y cuando los habitantes de esos países llegan a sus fronteras buscando ayuda, se lamentan de la crisis que ellos contribuyeron a crear en primer lugar.

Es, en otras palabras, el “efecto boomerang” que la historia siempre asesta a las grandes sociedades que se convierten en verdaderos cotos de poder político y económico, las cuales a la postre no saben qué hacer con lo que producen sus propias decisiones internacionales, con intervencionismo de por medio.

Entendemos que la administración Biden se haya visto obligada a colocar a Harris frente a una misión complicada, que solo aborda un aspecto del fenómeno migratorio. Porque el otro elemento, los millones de indocumentados que siguen aguardando por ser legalizados, ya están aquí entre nosotros y no van para ninguna parte. Y si dividimos a esos indocumentados por grupos, ya resulta hasta inmoral que no se les haya legalizado, como es el caso de los trabajadores agrícolas, de cuya labor diaria depende nuestra cadena alimenticia.

El domingo, el vuelo que transportaba a Harris y su comitiva a Centroamérica y México tuvo que retornar a la Base Aérea Andrews por un problema “técnico”. Esperemos que el falso despegue no sea un mal augurio de lo que podría estar por venir en el terreno migratorio. (America’s Voice)

Kamala Harris

The migration mission of Kamala Harris

By Maribel Hastings and David Torres | WASHINGTON, DC

Although Vice President Kamala Harris’ official visit to Mexico and Central America to discuss the roots of migration to the north fulfills a mission with more long-term rather than short-term goals, the need to legalize the millions of undocumented people who have lived for decades in the United States, working and paying taxes, is immediate.

That is a truth that, due to its palpable evidence, should be addressed in all areas, not only to resolve once and for all the situation of migratory and economic instability of those millions of human beings, but to see if on this occasion the promises made in the campaign are kept. And there have been so many, that the account has already been lost from generation to generation of immigrants, at least in the last 30 years.

Because pretending that Harris waves a magic wand and ends the causes that lead and will lead millions to continue looking to the United States as their only salvation is only to continue postponing the solution to legalize those who are already here.

With what purpose to extend the solutions to a subject so analyzed, handled, understood and accepted, such as immigration? Why give room and why pay attention to that part of the republican party that has become an anti-immigrant and xenophobic wing? But above all, why not use the political legitimacy that the polls have conferred on this government to focus all its power on authorizing those 11 million undocumented immigrants? Is it too much to ask?

Although it is commendable to try to allocate funds to measures that combat the flow of migrants in the countries of origin, the reality is that decades of corruption, misery, gang violence and lack of access cannot be ended overnight. to education, unemployment and political instability. Even this kind of aid is not new, nor has it resulted in better conditions for the region; In any case, it has served to further promote corruption among the elites who make these funds a particular preserve of power and illicit enrichment, especially since there has been no oversight.

On the other hand, the disasters of decades of US interventionism in governments and the civil wars of many of these nations are not undone in one fell swoop. They create disaster first, wash their hands, and when the people of those countries come to their borders seeking help, they lament the crisis they helped create in the first place.

It is, in other words, the “boomerang effect” that history always inflicts on large societies that become true preserves of political and economic power, which in the end do not know what to do with what their own international decisions produce, with interventionism in between.

We understand that the Biden administration has been forced to place Harris in charge of a complicated mission, which only addresses one aspect of the migration phenomenon. Because the other element, the millions of undocumented people who are still waiting to be legalized, are already here among us and are not going anywhere. And if we divide these immigrants into groups, it is already immoral that they have not been legalized, as is the case with agricultural workers, on whose daily work our food chain depends.

On Sunday, the flight carrying Harris and her entourage to Central America and Mexico had to return to Andrews Air Base due to a “technical” problem. Let’s hope that the false takeoff is not a bad omen of what could be to come in the matter of immigration. (America’s Voice)