Un arte all-inclusive por Francheska Alcantara / An all-inclusive art, by Francheska Alcantara

Por Guillermo Rojas y Victoria Lis Marino

Tulsa, OK- Es de conocimiento público que la atmósfera artística de Tulsa está en pleno auge. Y con la ayuda de la Tulsa Artists Fellowship, la ciudad ha estado beneficiándose de los aportes de los mejores artistas de la nación con exhibiciones únicas que buscan generar nuevas conversaciones y reflejar la gloriosa multiculturalidad de la city.

Entre nuestros más recientes descubrimientos está Francheska Alcantara, una reconocida creativa nacida en la República Dominicana que creció en Nueva York y ahora llama a Tulsa, su hogar.

Resulta complicado definir su arte, pues proviene de la raíz y pretende evocar memorias y recuerdos de esos lugares primarios de dónde venimos, flashes cotidianos que penetran nuestros sentidos por medio de los elementos más reconocibles: bolsas de papel marrón, jabón, flores, tierra y frutas. “Mi arte es una multiplicidad de medios diferentes y emociones, es difícil de definir, una combinación de experiencias que aparecen juntas. El lenguaje en sí mismo es abstracto, pero utilizo materiales de la vida cotidiana, lo que lo conecta a las personas”, dijo la artista.

Alcantara tiene el poder de lograr que elementos domésticos se conviertan en un lenguaje hermoso que reflexiona sobre el lugar que ella misma ocupa dentro de su campo y en quién se quiere convertir. “Deseo romper con la accesibilidad de las artes por medio del uso de materiales cotidianos. Si ciertas personas ven que mi arte se construye con jabón de tocador, entonces podrán identificarse y venir a ver lo que hago”, explicó Alcantara deseosa de democratizar las artes.

Cuando se le pregunta sobre su inspiración ella no puede ocultar quien es y viaja en el tiempo hasta su niñez. “Fui criada por mis abuelos que tenían un montón de árboles y un patio, y allí había animales, gallinas, perros y gatos. Siempre pienso en eso. Y lo que se puede construir con materiales escasos, con lo que hay en el hogar”, explicó, consciente del legado cultural palpable en su arte.

En su más reciente muestra llamada “Skin le Fleur”, que puede visitarse en la galería Liggett, crea superficies multifacéticas combinadas con bordado que en sus propias palabras lucen “como una meditación de deseos, memorias de mi pasado en la República Dominicana”, que se te calan hasta los huesos.

El trabajo de esta artista no es neutral. Toda su persona exuda la necesidad de ser reconocida por quien es, una mujer negra, una hispana parlante, una joven del caribe en Estados Unidos, una artista que intenta, con elementos de la vida doméstica, mostrar las complejidades de una sociedad racializada y lo que implica pertenecer a una diáspora negra. “Soy una increíble mujer negra e hispana. La idea es estar orgullosa de lo que soy y poder vivir en un lugar donde puedo expresarlo de manera hermosa”, dijo sabiendo que todo eso se puede ver en sus obras.

Skin La Fleur puede visitarse todos los días hasta el 4 de marzo, mientras tanto, Alcantara estará ocupada trabajando en la muestra “Years to come”, un proyecto de la ciudad que busca recrear por medio de las artes las cruzadas historias de las comunidades negras e hispanas, sus lazos y su solidaridad.

A todos aquellos deseosos de entrar en el mundo de la creatividad Alcantara les aconseja: “Continúen expandiendo sus practicas y estén siempre en contacto con lo que ustedes necesitan y lo que su arte necesita. Y sobre todas las cosas, piensen en el legado que buscan trasmitir a la sociedad”, concluyó. (La Semana)

Steve Liggett y Francheska Alcantara

An all-inclusive art, by Francheska Alcantara

By Guillermo Rojas and Victoria Lis Marino

Tulsa, OK- It is well-known that the artistic atmosphere in Tulsa is becoming more interesting with each season, and with the help of the Tulsa Artist Fellowship the city has been profiting from the best artists in the nation by offering unique exhibitions that aim to foster inclusiveness and reflect on the glorious multiculturality of Tulsa.

Among the latest discoveries in the city is Francheska Alcantara, a renown multidisciplinary creative born in the Dominican Republic who grew up in NYC and now calls Tulsa her home. It is difficult to describe her art, it comes from the roots and attempts to trigger memories and remembrances of the places we come from, quotidian flashes that penetrate our senses through the most recognizable materials: paper bags, soap, flowers, soil, and fruit.

“My artwork is a multiplicity of different mediums and emotions, it is hard to define it, it’s a combination of experiences that come together,” Alcantara said. “The language itself its abstract, but it uses everyday material, by which means it is connected to people.”

Alcantara has the power to turn domestic elements turned into a beautiful language that speaks about the place she occupies in this society and who she wants to be in her field.

“I want to break the accessibility of arts with these materials. If certain people see my art is made of common soap, they might identify themselves and come to see my work,” explained Alcantara, longing for a true democratization of the arts.

When asked about her inspiration, she cannot deny who she is and walks back in time to her childhood home.

“I was raised by my grandparents who had a lot of trees and a patio, and animals like hens, dogs and more in their backyard, and I think a lot about that. And how you are able to build your work in the scarcity, with what you have,” she explained, aware of the cultural legacy that permeates her art.

In her latest exhibition called “Skin Le Fleur,” which can be enjoyed at Liggett Studio, she creates surfaces built in a patina working with embroidering, a multi-faceted piece that in her own words “looks like a meditation on longings, on memories from my background in the Dominican Republic,” that get you to the bones.

Her work is not neutral, her persona constantly expresses the desire to be acknowledged for what she is: “a black woman, a Hispanic speaker, a Caribbean girl in the US,” trying to show through everyday objects what the complexities of a racialized society are, and what it means to belong to a black diaspora.

“I am amazing, black, and Hispanic. And the idea is to be proud of that and live in a place where I can
express that beautifully,” she said, knowing that all of this that can actually be seen in her work.

Skin La Fleur can be viewed until March 4th, and in the meantime Alcantara will be busy working in “Years to the Ground,” a new exhibition that plans to recreate through the arts the shared story of the black and Hispanic communities in Tulsa, their bonds and solidarity.

To all those willing to begin a creative endeavor Alcantara advises: “Continue expanding your practice and be in touch with yourself and the needs that your practice requires, and think about the legacy you want to bring to society.” (La Semana)